17 octubre, 2011

TOMAS TRANSTRÖMER / paredes... otras imágenes otra música...

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Tomas Tranströmer,  nobel de literatura de 2011, es sueco y habría que saber sueco para disfrutar de  sus versos.
Pero nadie domina todos los idiomas en que escriben los poetas- y aunque se sabe que algo único se pierde en el trasvase a otra lengua ,y más en poesía , se perdería aún más si no se leyeran las traducciones. Los poemas de Tranströmer en 2010 habían sido traducidos a cincuenta idiomas, algunos minoritarios y remotos para los occidentales. Lo cuenta el traductor, el uruguayo Roberto Mascaró en unas notas personales , en las que habla de su relación con el poeta Tranströmer y de la complejidad de traducir.

A pesar de las limitaciones que introduce la traducción siempre quedan ganancias  , porque en el poema hay algo más, también importante; como dice el poeta Jaime Siles, en ABCcultural, refiriéndose precisamente a Tranströmer :
"Pedimos a un poeta que tenga:una mirada original, a la vez que nueva, tradicional y eterna;que posea una visión de la realidad articulada en una forma de lenguaje que sea también un modo de pensamiento;y que sea capaz de construir con ello no un sistema filosófico sino una imagen de la que trasmine una emoción"
¿Por qué ha elegido Tranströmer a Johannes_Vermeer para este poema aparte de los reconocidos valores plásticos y poéticos del pintor holandés? ¿Porque es un pintor preferentemente de interiores es decir de paredes, de distintas clases de paredes y de eso trata el poema...?


El mundo es uno. Pero las paredes...
Y la pared es parte de ti mismo:
uno lo sabe o no lo sabe, pero así es para todos
salvo para los niños. Para ellos no hay pared.




VERMEER

No un mundo protegido...Justo tras la pared comienza el estrépito
comienza la posada
con risas y rabietas, dentaduras, tañido de campanas
y un cuñado demente, donador de la muerte, ante el cual
todos deben temblar.

             Calle de Delf. 1657, ól/lz, 54 x 44. Rijksmuseum, Amsterdam


La gran explosión y los pasos tardíos del salvamento,
los barcos que se pavonean en la rada, el dinero que se desliza
en el bolsillo equivocado,
exigencias que se amontonan sobre exigencias,
rojos cálices abiertos que sudan presentimientos de guerra.

Vista de Delf, 1659, ól/lz, 98 x 117, Maurishuis, La Haya


Desde allí y atravesando la pared entra al luminoso estudio
entra en el instante que vivirá siglos.

Lección de música, 1662, ól/lz,73 x 64, Londres


Cuadros que se llaman "La lección de música"
o "Mujer de azul que lee una carta":
embarazada del octavo mes, dos corazones golpean dentro
de ella.
Detrás, en la pared, cuelga un mapa arrugado de la "Terra Incognita".
Mujer de azul leyendo una carta, 1663, ól/lz, 46 x 31, Rijksmuseum, Amsterdam


Respirar en calma...Una desconocida materia azul está clavada
en las sillas.
Los remaches de oro entraron volando a increíble velocidad
y se detuvieron en seco
como si no hubiesen sido nunca más que quietud.

Zumban los oídos, ya sea por la profundidad o por la altura.
Es la presión del otro lado de la pared.
Hace que cada hecho levite
y afirma el pincel.

Mujer de pie tocando la espineta, 1670, ól/lz, 51 x 45, National Gallery, Londres.

Duele atravesar las paredes, uno se pone enfermo de eso
pero es imprescindible.
El mundo es uno. Pero las paredes...
Y la pared es parte de ti mismo:
uno lo sabe o no lo sabe, pero así es para todos
salvo para los niños. Para ellos no hay pared.

El cielo claro se ha apoyado en la pared.
Es como una oración al vacío.
Y lo vacío vuelve su rostro hacia nosotros
y susurra
"Yo no estoy vacío, sino abierto".




El cielo a medio hacer , editado por Nórdica en 2010 -cuando Tomas Tranströmer aún no era premio Nobel- es una antología que recorre las distintas etapas del poeta introducida por un prólogo esclarecedor de Carlos Pardo y  traducción de Roberto Mascaró.Es un libro que merece la pena leer y tener. 


Links:

Vermeer gran exposición en Ámsterdam 
Tomas Traströmer "alcanzar el mismo poema"
tomas-transtromer-versos-desde-el-norte

19 julio, 2011

CARAVAGGIO / prodigioso y turbador

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Para el  viaje papal a Madrid el Vaticano ha enviado como embajador a Caravaggio y   una de sus obra maestras, el Entierro de Cristo, se verá por primera vez en España en el Museo del Prado hasta el 18 de septiembre.

Es un lienzo de gran formato, - un "cuadro de altar"-, de composición concentrada que acentúan  la oscuridad y el vacío del fondo; desde esa oscuridad abstracta emergen las figuras con una  plasticidad  que realza  la luz dirigida desde un foco exterior -como dice G.C.Argan, la luz de Caravaggio es una luz mental. La obra se expondrá junto a otras 14 obras maestras, pertenecientes al museo, entre ellas la Adoración de los Reyes Magos de Rubens y será interesante comprobar cómo el dramatismo monumental y severo de Caravaggio contrasta con la suntuosidad del pintor flamenco.

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Caravaggio, Entierro de Cristo, 1602-1604, ól/lz, 300 x 203 cm. Pinacoteca Vaticana (obra completa y detalle.)


Seis figuras de tamaño mayor que el natural   trazan una diagonal  que   dinamiza el lienzo  acercando  la escena  al espectador. Juan, el discípulo, y Nicodemo trasladan a Cristo muerto; están acompañados por María, María Magdalena y María Cleofás.El cuerpo de Cristo, bañado en luz destaca sobre los pliegues flotantes del sudario blanco; la imagen detiene el instante en el que va a ser depositado en el sepulcro; el ángulo de la piedra sepulcral proyecta al grupo hacia el espacio exterior y el espectador es atraído a su vez hacia el drama que sucede en el interior del lienzo.
El  brazo de Cristo inerte, como si Caravaggio tuviera presente el del Cristo de la Pietá de Miguel Ángel y como casi dos siglos después el francés David recordará el del Cristo de Caravaggio para La muerte de Marat, con lo que en parte sacralizará una figura  política...
Esta imagen  de intensidad sobrecogedora, la ha pintado un muchacho que está en la treintena; un pícaro de mala fama, que a su llegada a Roma, hace unos años, sobrevivió en las calles y es conocido en el hampa, aunque pronto destacara por su talento y recibirá  la protección del mundano cardenal Del Monte. Al final -próximo- de su vida será un prófugo huyendo de la justicia por un crimen. Pero su genio asombra y representa la vanguardia de la pintura en Roma la capital mundial del arte desde el Alto Renacimiento.
"¿Cómo un muchacho lombardo, aprendiz de pintor, llegado a Roma cuando apenas contaba dieciocho años, pudo edificarse, crecer, desbordar las bajas zonas de la plaza Navona más allá del Tíber y de los Alpes, más allá de su siglo y de los siguientes y llegar a nosotros como uno de los más altos reclamos (quizás el más estable y compacto) e imponerse como bandera de modernidad a las más dispares opciones, a los bandos más opuestos? ¿Cómo es posible que todavía hoy, después de Kandinsky o Mondrian, el viandante más casual o el apasionado de Pollock o de Rauschenberg, o el más condescendiente seguidor del arte lúdico, entre en San Luis de los Franceses y sienta que se le abre en el pecho una llaga que creía restañada para siempre?"

 

Cada una de las palabras del pintor italiano Renato Guttuso (1911-1987), comunista y posiblemente ateo acerca de Caravaggio perfilan una biografía honda y esencial. Guttuso señala con nitidez su verdadero valor, cómo acercarse a las mejores obras del pintor lombardo de tema religioso no deja indemne:
O cómo explica  lo que se podría llamar el "efecto caravaggio" Robert Hughes: "recuperó la figura humana moviéndose en el espacio profundo con todo su pathos y grandeza, como la unidad básica del arte- aquella que provoca los sentimientos plásticos más fuertes al movilizar el sentimiento de nuestros propios cuerpos."

CARAVAGGIO, en su precoz madurez, se sumerge en la tela como en un abismo oscuro del que emergen figuras, ningún paisaje, algún atisbo genial de naturaleza muerta...y manchas de luz y color. No quedan dibujos de Caravaggio, se enfrenta al lienzo directamente, alla prima.

Es un revolucionario: se aparta de la elegancia idealizada y artificial del manierismo para volver a la naturaleza más humana;su realismo, a veces un naturalismo brutal, provoca el rechazo de espíritus delicados como el del pintor francés Nicolás Poussin,o de la misma Iglesia: venas marcadas, pies hinchados, rostros vulgares para representar a los apóstoles...o una muchacha ahogada en el Tiber como modelo para La muerte de la Virgen...

Caravaggio lleva la idea de la Contrarreforma -apelar a las emociones, para acercar a los santos como figuras cotidianas-, a su extremo sin importarle faltar a lo que se considera decoroso para tratar las imágenes religiosas recurriendo a imágenes de marginalidad y pobreza que conoce de primera mano recordando a la sofisticada curia romana: son así, eran así

No tuvo discípulos pero influyó en todo el siglo y más allá;pocos pintores escaparon a sus innovaciones, especialmente los grandes, Rubens,Velázquez, Rembrandt...Le interesó más la verdad que la belleza, La belleza era un subproducto de la verdad. Como  Giotto,  Masaccio,  Miguel Ángel, doscientos años y más antes, -con los que enlaza en el subsuelo de la creación- y con quienes, más allá de las diferencias de época, tanto tiene en común.

La llaga que se abre en el pecho, a que se refiere Guttuso cuando se entra en San Luis de los Franceses en Roma y deja  el espectador mudo ante los caravaggios, es la misma herida que se abre ante las piedades, y  otras obras, de Miguel Ángel, o ante la inmediatez monumental de los frescos de Giotto o Masaccio; es "la respuesta del cuerpo" que dice Hughes ante algo que le supera, sacude y conmociona.

Rubens, Entierro de Cristo, 1611,ól/tabla, 88 x 66 cm. National Gallery of Canada. Otawa.

Cuando Caravaggio era discutido en Roma y Poussin se horrorizaba de su pintura, Rubens, que también estaba en Roma, le reconocía como a un genio  y recomendaba al duque de Mantua comprar cuadros tan rompedores y denostados como La muerte de la Virgen. Pocos años después de realizado el Entierro de Cristo y un año después de que Caravaggio muriera a los 39 años,Rubens toma el cuadro como modelo. No es una copia, es un homenaje emocionado de un gran artista a otro artista que sabe revolucionario y Rubens en este lienzo aunque sirve a la iconografía creada por Caravaggio, la realiza con su personal estilo de inmenso pintor.

Otro pintor revolucionario, el francés Cézanne, también se sintió fascinado por Caravaggio y de esta pintura dejó un estudio a la acuarela, abocetado pero lleno de fuerza plástica.



19 marzo, 2011

DE PABLO NERUDA PARA CÉSAR VALLEJO

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ODA A CÉSAR VALLEJO



A la piedra en tu rostro,
Vallejo,
a las arrugas
de las áridas sierras
yo recuerdo en mi canto,
tu frente
gigantesca
sobre tu cuerpo frágil,
el crepúsculo negro
en tus ojos
recién desencerrados,
días aquéllos,
bruscos,
desiguales,
cada hora tenía
ácidos diferentes
o ternuras
remotas,
las llaves
de la vida
temblaban
en la luz polvorienta
de la calle,
tú volvías
de un viaje
lento, bajo la tierra,
y en la altura
de las cicatrizadas cordilleras
yo golpeaba las puertas,
que se abrieran
los muros,
que se desenrollaran
los caminos,
recién llegado de Valparaíso
me embarcaba en Marsella,
la tierra
se cortaba
como un limón fragante
en frescos hemisferios amarillos,
te quedabas

allí, sujeto
a nada,
con tu vida
y tu muerte,
con tu arena
cayendo,
midiéndote
y vaciándote,
en el aire,
en el humo,
en las callejas rotas
del invierno.

Era en París, vivías
en los descalabrados
hoteles de los pobres.
España
se desangraba.
Acudíamos.
Y luego
te quedaste
otra vez en el humo
y así cuando
ya no fuiste, de pronto,
no fue la tierra
de las cicatrices,
no fue
la piedra andina
la que tuvo tus huesos,
sino el humo,
la escarcha
de París en invierno.

Dos veces desterrado,
hermano mío,
de la tierra y el aire,
de la vida y la muerte,
desterrado
del Perú, de tus ríos,
ausente
de tu arcilla.
No me faltaste en vida,
sino en muerte.
Te busco
gota a gota,
polvo a polvo,
en tu tierra,
amarillo
es tu rostro,
escarpado
es tu rostro,
estás lleno
de viejas pedrerías,
de vasijas
quebradas,
subo
las antiguas
escalinatas,
tal vez
estés perdido,
enredado
entre los hilos de oro,
cubierto
de turquesas,
silencioso,
o tal vez
en tu pueblo,
en tu raza,
grano
de maíz extendido,
semilla
de bandera.
Tal vez, tal vez ahora
transmigres
y regreses,
vienes
al fin
de viaje,
de manera
que un día
te verás en el centro
de tu patria,
insurrecto,
viviente,
cristal de tu cristal, fuego en tu fuego,
rayo de piedra púrpura.



CÉSAR VALLEJO HA MUERTO

Esta primavera de Europa está creciendo sobre uno más, uno inolvidable entre los muertos, nuestro bienadmirado, nuestro bienquerido César Vallejo. Por estos tiempos de París, él vivía con la ventana abierta, y su pensativa cabeza de piedra peruana recogía el rumor de Francia, del mundo, de España...Viejo combatiente de la esperanza, viejo querido. Es posible? Y qué haremos en este mundo para ser dignos de tu silenciosa obra duradera, de tu interno crecimiento esencial? Ya en tus últimos tiempos, hermano, tu cuerpo, tu alma te pedían tierra americana, pero la hoguera de España te retenía en Francia, en donde nadie fue más extranjero. Porque eras el espectro americano -indoamericano, como vosotros preferís decir-, un espectro de nuestra martirizada América, un espectro maduro en la libertad y en la pasión. Tenías algo de mina, de socavón lunar, algo terrenalmente profundo.

"Rindió tributo a sus muchas hambres", me escribe Juan Larrea. Muchas hambres, parece mentira...Las muchas hambres,las muchas soledades, las muchas leguas de viaje, pensando en los hombres, en la injusticia sobre esta tierra, en la cobardía de media humanidad. Lo de España ya te iba royendo el alma. Esa alma tan roída por tu propio espíritu, tan despojada, tan herida por su propia necesidad ascética. Lo de España ha sido el taladro de cada día para tu inmensa virtud. Eras grande Vallejo. Eras interior y grande, como un gran palacio de tierra subterránea, con mucho silencio mineral, con mucha esencia de tiempo y de especie. Y allá en el fondo el fuego, implacable del espíritu, brasa y ceniza...Salud, gran poeta, salud, hermano.

-Aurora de Chile nº1, Santiago, agosto 1938

Pablo Neruda, Antología General, Asociación de Academias de la Lengua Española.

+ links de poesía :
claudio rodriguez: versos del poeta casi adolescente
grandes poetas necesarios en castellano
poesia-en-espanol-americana-y-europea
pablo-neruda-las-palabras
ruben-dario-materia-poetica-collage

14 marzo, 2011

"INVITADOS A UNA OBRA DE ARTE GLOBAL" / El País, 13-03-2011

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 EL PAÍS, PUBLICA UN REPORTAJE SOBRE EL  PROYECTO DE INTERVENCIÓN URBANA DE JR. LLAMADO INSIDE OUT PROJECT.

EL FOTÓGRAFO-GRAFITERO FRANCÉS PROPONE UNA ACCIÓN  A GENTES DE CUALQUIER LUGAR PARA "DAR LA VUELTA AL MUNDO COMO UN GUANTE" E INVITA A UNA REFLEXIÓN MORAL SOBRE LA SOCIEDAD GLOBAL CONTEMPORÁNEA.

PARA PARTICIPAR, -LAS CONDICIONES Y LA DIRECCIÓN ESTÁN INCLUIDAS EN EL ARTÍCULO-  SE NECESITA "UNA BUENA CANTIDAD DE ENERGÍA Y CORAJE". .

JR, fotografo activista francés





Invitados a una obra de arte global


MANUEL CUÉLLAR - Madrid - 13/03/2011

Tiene 28 años, es francés y se hace llamar JR. Es, probablemente, el artista callejero más famoso e imitado después del británico Banksy y acaba de recibir un espaldarazo definitivo. La fundación TED (iniciales de tecnología, entretenimiento y diseño), una influyente organización creada en Estados Unidos en 1984, acaba de señalarlo como el artista al que hay que escrutar durante 2011. JR ha recibido el prestigioso TED Prize 2011: 100.000 dólares (72.000 euros) y todo el apoyo necesario para llevar a cabo un proyecto soñado.

A finales de la semana pasada, JR lanzó su reto al recibir el galardón: "Deseo que os levantéis por lo que realmente os importa participando en un proyecto de arte global y que juntos podamos darle la vuelta al mundo como a un guante". De esta manera definía el artista su mayor propuesta artística hasta el momento y que ha bautizado como Inside out project.

Se trata de una empresa titánica, pues consiste en involucrar a participantes de todo el mundo en una misma acción. Desde una página web (http://www.insideoutproject.net/), el artista solicita a todo aquel que quiera colaborar una fotografía en blanco y negro de su propio rostro o el de otra persona sobre fondo neutro. JR enviará, a vuelta de correo, un póster de 90 por 135 centímetros de esa imagen con la única condición de que el solicitante se comprometa a exhibirla en el lugar con más impacto público que le sea posible y documente esa acción con otra fotografía que servirá como parte del catálogo del proyecto artístico global.

"Cuando se observa mi trabajo de los últimos 10 años, se puede ver que siempre he tratado de hacer protagonista a la gente en mis acciones, tanto en el proceso como en la fotografía. Por ejemplo, en un proyecto reciente titulado Unframed, incluso llegué a pegar en las paredes imágenes que no eran mías, sino que pertenecen a clásicos de la historia de la fotografía. Mi punto de partida no se sitúa en quien retrata, sino en qué hacer con las imágenes... Inside out es el resultado de ese proceso. Ahora, la gente hace las fotos y son ellos mismos los que toman la actitud activa de pegarlas por todo el mundo. Yo solo me ocupo de imprimirlas. Pero también de fijar el marco global de todo el proyecto", explica el artista.

JR ya fue protagonista de otra hazaña. Algo que él denomina como "la exposición ilegal de fotos más grande del mundo". Ocho ciudades palestinas e israelíes y el muro de seguridad que separa ambas partes se vieron inundadas por enormes fotografías de palestinos e israelíes que empapelaban más de 15.000 metros cuadrados de fachadas y paredes.

"En una sociedad de imágenes estamos constantemente bombardeados por caras de gente, muchas veces de gente famosa. Normalmente, esas imágenes no representan la opinión de la gente real. Yo quiero llevar al centro de la atención a personas anónimas. Llevar sus caras a las calles y redefinir la noción de héroes", asegura JR.

Pero Inside out no trata solamente de cubrir las paredes de las ciudades porque sí. El artista lo explica: "Cuando alguien sube su foto a la página del proyecto Inside out ha de escribir un texto explicando su historia o la de la persona que ha fotografiado. Ha de explicar cuáles son los valores por los que lucha y qué quiere compartir con el mundo. Entonces se le ofrece la posibilidad de pagar 20 dólares para que se pueda continuar con la empresa. Aunque si la persona que quiere participar no puede permitirse pagar, de todas formas recibirá su póster gratuitamente".

Dice JR que comenzó en esto de la fotografía cuando un día del año 2000 se encontró una cámara de fotos abandonada en el metro de París. A partir de ahí, recorrió Europa documentando el arte callejero y los mensajes que esos artistas querían transmitir a través de las paredes. En 2006 realizó su primera acción retratando jóvenes de los suburbios de su ciudad y desde entonces no ha parado. Ahora sus obras pueden llegar a tener una cotización de 25.000 euros. Entonces, ¿qué papel cree JR que juega el arte callejero en la actualidad?

"No creo que cumpla un papel más allá que la gran oportunidad de ofrecer arte a la gente directamente en las calles del mundo. Mucha gente no puede entrar en una galería o en un museo. El arte que vean pegado por los muros será el único que se les cruce a lo largo de toda su vida. Algunos artistas utilizan la ciudad como lienzo, otros usan las paredes para expresar mensajes. Yo trato de hacer las dos cosas al mismo tiempo", afirma JR.

Inside out es una llamada a la acción en un momento en el que se están viviendo muchas revoluciones ciudadanas: "Asistimos a un momento muy importante para acometer cambios; solo hay que fijarse en el mundo árabe y en el poder que han demostrado tener las armas de Internet. Es muy fácil decir en Facebook que eres un demócrata, pero pasar a la acción y pegar tu imagen por las calles como parte de la lucha por la democracia y dejarte ver, es un paso más allá que no todo el mundo está preparado para asumir. Por eso, cuando ves una imagen en la pared has de darte cuenta de la cantidad de energía y de coraje que la gente ha puesto en ello".
enlaces relacionados:
JR el artivista: la ciudad como collage y llamada social
arte-urbano-los-graffiti-del-misterioso BANKSY
El Pais Semanal,15 mayo 2010:Guerrillero del arte

07 febrero, 2011

El rayo verde de 1905

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En 1905 murió Julio Verne y ese  mismo año en el Salón de Otoño de París, expuso un grupo de pintores, que acabarían formando el Fauvismo,la primera vanguardia moderna.En la exposición  Matisse presentó el retrato de Madame Matisse con la cara atravesada por un provocador trazo vertical de pintura verde; fue el manifiesto de lo que iba a ser la nueva pintura: un movimiento en el que el color puro era protagonista con independiente de la Naturaleza cuyo cromatismo ya  no tendría  que imitar porque el arte creaba su propia realidad y sólo tenía que responder ante ella.Era el germen de los planteamientos que llevan al arte contemporáneo.


La novela  de Julio Verne El rayo verde,1882, gira  en torno al raro fenómeno óptico que se produce, en la costa, en ocasiones,cuando  el sol termina su recorrido aparente "hundiéndose" en el mar. En ese instante surge un resplandor de verde inusual entre el mar oscurecido y el cielo despejado pero ya cercano a la noche y se crea un momento mágico en que según cierta tradición popular si dos personas contemplan  a la vez quedan irremediablemente enamoradas.Los personajes de Verne hablan sobre ello:
"Y los hermanos Melvill lo hicieron notar, al hablar de los motivos que los habían traído a Oban, es decir, para observar un fenómeno físico cuya naturaleza dieron a conocer al joven pintor.
-¡El rayo verde! -exclamó el joven.
-¿Lo ha visto usted ya? -preguntó vivamente la muchacha-. ¿Lo ha visto usted?
-No, señorita Campbell -contestó Olivier Sinclair- Ni sabía que existiera en alguna parte este rayo verde. El sol no se pondrá ya más detrás del horizonte sin que me tenga por testigo de su ocaso. Y, ¡por san Dunstan!, ya no pintaré más que con el color verde de su rayo.
Era difícil saber si Olivier Sinclair hablaba con una punta de ironía o si se dejaba arrastrar por el lado artístico de su naturaleza. Sin embargo, un raro presentimiento revelaba a la señorita Campbell que el joven no bromeaba."

Tal vez Mattise recordaba a Olivier Sinclair mientras pintaba a su esposa.En la exposición algunas personas, pocas, quedaran cautivadas por el "rayo verde" que atraviesa el rostro de Madame Matisse ,pero la exposición fue un escándalo y el crítico Louis Vauxcelles al ver una pequeña escultura entre las pinturas, escribió en su crónica : "Donatello parmi les fauves" con lo que bautizó despectivamente al grupo de pintores que capitaneaba Matisse, como las fieras.

El Fauvismo,a pesar del alboroto producido no surgía de la nada y se apoyaba en la tradición inmediata, la de los grandes postimpresionistas, Van Gogh, Gauguin y Cézanne, porque como pensaba Eugenio d'Ors,  en arte "lo que no es tradición es plagio".


En 1986 Éric Rohmer se aproximó al tema en la película "El Rayo verde"


Julio VERNE, El rayo verde, Círculo de Lectores.

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25 enero, 2011

Porque hay cosas que nunca se olvidan /El corto -13'- más premiado

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                                                   Fabio Cannavaro

                                       


ENTREVISTA: CON... LUCAS FIGUEROA
El País, 25/01/2011




Lucas Figueroa nació en Buenos Aires durante el Mundial de fútbol de 1978. Un tipo peculiar porque, con esos antecedentes, no es fanático de ningún equipo. Pero cuando ideó su corto Porque hay cosas que nunca se olvidan (una historia de 13 minutos con cuatro niños, un balón, una señora mayor y una venganza) tuvo claro que quería en el reparto a Fabio Cannavaro.


"Me planté en el Liceo italiano [de Madrid], donde supuse que llevaría a sus hijos. Hice guardia una semana... hasta que apareció su esposa", cuenta ante una exquisita mozzarella a compartir. Figueroa suplicó a la señora: "Le saco medio minuto, dele esto a su marido". Esto era un kit con una carta, el guión y sus dos cortos previos.

Bingo. El representante del futbolista le llamó. Y comenzó una historia con final feliz. Cannavaro aceptó (y el Real Madrid también). No era fácil. "En ese tiempo, él ganó el Balón de Oro y el Mundial con Italia". Resultó un presagio excelente. El cortometraje ha conseguido tantísimos premios en festivales de todo el mundo, 278 exactamente, que ha entrado en el Guinness de los récords. Explica que presentarse fue idea de alguien de la distribuidora, Promofest.

Miles de internautas lo vieron en Internet tras el anuncio de que le daban el galardón. No lo subió Figueroa. ¿Un pirata acaso? "Quizá es una bellísima persona que este fin de semana tuvo 75.000 visitas. Llega un punto en que no puedes controlar".

Este hispano-argentino hijo de emigrantes -ella de Almería, él de Vigo-, marido de una estadounidense y padre de una madrileña de dos años eligió este restaurante porque está en la Latina, su barrio desde que llegó a Madrid hace una década larga. Y porque tienen una milanesa napolitana que le entusiasma. "Es mi plato favorito". Y porque Cannavaro es de Nápoles, donde está ambientado este corto. Figueroa no da puntada sin hilo. "Si soy algo, es un currante, perseverante", asegura. Con el entrante había admitido: "Yo era muy cararrota de pequeñito". La cara dura combinada con la suerte funcionó. Aún en Argentina, llamó a la secretaria del presidente de su empresa y le pidió que le pasara con él para plantearle un asunto personal. Bingo. Ella le puso con el jefazo. "Quería su consejo y si me puede echar un cable", le dijo. Y él se lo echó.

Porque..., preseleccionada a los Oscar y nominada a los Goya, está hecha "muy a pulmón, tirando de favores", recalca. Costó 100.000 dólares (73.000 euros) y, como sus anteriores cortos, ha dado beneficios, que invirtió en promoción. Se gana la vida haciendo spots publicitarios. Rueda cortos como tarjeta de presentación sin desmerecer el formato. "Es un paso hacia el largo, una muestra de lo que me gustaría hacer". El corto le ha servido para que una agencia estadounidense le llamara. Hace un año vuela a Los Ángeles una vez al mes. Tiene tres proyectos entre manos, un mánager y un agente. Es cauto, no echa las campanas al vuelo. "Esta industria es muy voluble, estás al borde de tenerlo todo y a punto de no tener nada".

Aunque madruga, se pide un cortado. Asegura que cada día está en marcha a las 6.30. Para volver a casa a una hora razonable y bañar a su niña.

10 enero, 2011

JUDAS según José WATANABE, GIOTTO y REMBRANDT

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El antisemitismo europeo de la época medieval fue alentado en parte por la Iglesia al permitir que persistiera la creencia popular de que el pueblo hebreo había matado al Hijo de Dios, olvidando que el propio Cristo fuera hebreo.Los judíos eran envidiados , despreciados, y temidos, por motivos económicos, sociales, religiosos e incluso culturales y convertidos en chivo expiatorio a la menor dificultad social.
La expulsión y confiscación de sus bienes, cuando no el peligro de sus vidas, se practicó desde muy temprano.El rey Felipe Augusto de Francia lo hizo en 1182 con los judíos franceses;  pero la primera expulsión masiva fue en 1290 cuando Eduardo I de Inglaterra expulsó de su reino a todos los judíos ingleses; esto sucedía mucho antes de la más publicitada expulsión -nunca suficientemente lamentada- llevada a cabo en 1492 por los Reyes Católicos de los judíos españoles, muchos de los cuales, como la familia Espinosa de Burgos,  se refugiaron en Portugal. Pero hubo otras muchas persecuciones como bien se sabe, antes y después.
Judas, el   traidor, personificaba la maldad absoluta del pueblo judío y su representación en pinturas o esculturas es uno de los sismógrafos de lo que sobre el tema pensaba el artista o la sociedad del momento.

                               "después se retiró y fue y se ahorcó",Mat.27,5

En el siglo XII, el maestro Gislebertus de Autum, que era capaz de expresar en piedra con la misma excelencia el  expresionismo  dramático o el  dulce lirismo de los  Evangelios, en un capitel  vio así  a Judas colgado, oscilando  de la soga de que tiraban vociferantes diablos.
Y, a pesar del clásico naturalismo del fondo vegetal , Gislebertus no parecía distinguir entre drama y tragedia. Eligió el momento que expresaba el auto-castigo justo al delito más grave. La culpa de Judas no le planteaba dudas a Gislebertus, ni piedad; no se le pasó por la imaginación que fuera parte de un plan divino como sospechó el poeta peruano José Watanabe, pero muchos siglos después.

En el siglo XIV, el florentino Giotto que había recuperado el volumen y la gravedad de los cuerpos bajo las vestiduras que habían tenido en la Antigüedad y preparaba el Renacimiento, con un vivo sentido de la representación dramática, parece preconizar el verso que  Watanabe escribirá siglos más tarde: [Él] me concedía su semejanza. Judas abraza a Cristo y forma con Él un único ser envueltos en su túnica amarilla; esta imagen del engaño refinado, de la traición artera, no es suficiente para Giotto que la subraya atravesando el espacio  con las miradas de los protagonistas como vectores  -tan sólidos como las lanzas, los palos y las antorchas de quienes vienen a prender a Cristo.


Entonces Judas, el que le entregó, viendo que había sido condenado, fue acosado por el remordimiento, y devolvió las treinta monedas de plata a los sumos sacerdotes y a los ancianos diciendo:"Pequé entregué sangre inocente",Mat.27,3-4

El divino azar hizo rodar entre doce hombres/ el huevo de la serpiente. Anidó en mí.
La Holanda calvinista del siglo XVII se convirtió en una potencia económica a través del comercio de las especias y otras mercancías de su imperio colonial . Los navíos de la Compañía de las Indias Orientales (1602) y la de las Indias Occidentales holandesas, dominaban el comercio marítimo.  En, 1606 se fundó2 el Banco de Amsterdam, el primer banco moderno y la primera Bolsa,también en Amsterdam, para el funcionamiento de las Compañías por acciones. En 1609 tras firmarse la Tregua de los Doce Años en la guerra mantenida con España, se consolidó un largo periodo de paz y prosperidad.
Cuando Rembrandt nació en Leyden,1606, Amsterdam era ya una ciudad cosmopolita, floreciente y en  proceso de brillante desarrollo también cultural. En Amsterdam se estableció el pintor a partir de 1631, muy cerca del barrio donde vivía la numerosa comunidad judía de origen español (sefarditas) que mantenía relaciones relativamente libres con los gentiles.
Rembrandt frecuentaba a los judíos, por amistad, por interés profesional e intectual y les utilizaba como modelos porque un hondo interés por lo oriental y bíblico - contagiado por su maestro Pieter Lastman- le hacía ver en ellos el modelo verdadero de los protagonistas de la Biblia. Allí pudo conocer o cruzarse con el joven Spinoza , que pulía lentes de aumento para sobrevivir, mientras reflexionaba y se hacía preguntas  sobre la naturaleza de Dios, para llegar a conclusiones sorprendentes...
Al tratar el tema de Judas, -un judío como sus vecinos, conocidos y amigos- Rembrandt introduce variaciones en la iconografía: elige el arrepentimiento de Judas, un momento de luces y sombras como sus pinturas, donde la luz débil y pálida, crea un instante tintineante con las treinta monedas de plata arrojadas al suelo.Es el foco de atención en un ambiente de suntuosidad oriental, con un Judas desesperado y trágicamente/inútilmente arrepentido.

                                          Rembrandt, judíos en la sinagoga de Amsterdam

José Watanabe es un poeta singular, casi insular y se podría llegar a pensar que su originalidad es el producto de un equilibrado  mestizaje entre  la poesía peruana y la japonesa; es difícil traducir en palabras las sensaciones que producen sus versos y explicar cómo logra llegar hasta el fondo con ese estilo despojado y áspero y a la vez extremadamente refinado.
Intriga cómo pudo adquirir esa mirada oblicua, rápida y certera que le lleva al centro de las cosas y desvela el mundo y esa capacidad para percibir atisbos de significado y ponerlos encima de la página con la misma materialidad con que se coloca un pez plateado todavía palpitante, sobre la mesa. En sus versos libres y llenos de música inesperada cada palabra adquiere  plenitud y siendo común parece nueva como si antes nunca hubiera sido pronunciada.
En JUDAS el juego de la palabra y el ojo consigue en pocos versos desplegar la riqueza del comportamiento humano y divino que guarda la historia evangélica. El poeta peruano José Watanabe, que se aproxima a Judas de una manera diferente, le cede la palabra para que recuerde cuánto amaba al Maestro y como Dios, el mismo Dios, le enredó en sus planes. Y de pronto le aproxima al lector con ese coloquial ,sepan,como si le tomara desesperado de la solapa para que comprenda  que aún sabiéndolo todo, él no se ha podido perdonar.



JUDAS


SER  fiel

como un perro seguidor era mi más íntimo
regocijo: sabía que me guíaba el mejor.

Podía copiar sus movimientos, iguales músculos

y huesos se movían en mí,
y su huella
en la yerba o el barro
no era más profunda que la mía.

Cómo no amarlo entonces: Él era el Hijo de Dios

y me concedía su semejanza.

De otro modo no hubiera podido amarlo

ni acompañarlo con serenidad de hermano.

Ay, pero yo ignoraba que era campo de pruebas.

El divino azar hizo rodar entre doce hombres
el huevo de la serpiente. Anidó en mí.

Yo amaba al albo cordero

pero tuve que entregarlo como cordero de sangre.

Y ahora colgado en el viento, sepan,

que no tuve el valor de perdonarme.




José Watanabe, Poesía completa. Editorial Pre-Textos

29 diciembre, 2010

J. Cheever: "La Navidad es triste para los pobres" /y II

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LA NAVIDAD ES TRISTE PARA LOS POBRES/ 2ª PARTE


La Navidad es triste para los pobres/1ª PARTE (comienzo del post)

(continuación)



Al mediodía, el olor de aves y caza había reemplazado al de tocino ahumado y café en el ámbito del ascensor, y la casa , como una gigantesca y compleja granja, estaba ensimismada en la preparación de un festín doméstico. Todos los niños y niñeras habían vuelto del parque. Abuelas y tías llegaban en enormes automóviles. La mayoría de la gente que atravesó el vestíbulo llevaba paquetes envueltos en papel de colores y lucía sus mejores pieles y ropas nuevas. Charlie siguió quejándose ante casi todos los inquilinos cuando éstos le deseaban Felices Pascuas, ya en su papel se solterón solitario, ya representando a un pobre padre, según su talante, pero aquella efusión de melancolía y la compasión que suscitaba no lograron mejorarle el ánimo.

A la una y media llamaron del piso nueve, y al subir encontró a míster DePaul que, de pie en la puerta de su piso, sostenía una coctelera y un vaso.
-Un pequeño brindis navideño, Charlie -dijo, y le sirvió una copa. Después apareció una sirvienta con una bandeja de platos cubiertos, y místress DePaul salió del cuarto de estar.
-Feliz Navidad,Charlie -dijo-. Le dije a mi marido que trinchara pronto el pavo para que usted pudiera probarlo, ¿sabe? No puse el postre en la bandeja porque tuve miedo de que se derritiera, así que cuando vayamos a tomarlo ya le avisaremos.
-¿Y qué es una Navidad sin regalos?-dijo míster DePaul, y sacó del recibidor una caja grande y plana que colocó encima de los cubiertos.
-Ustedes hacen que esto me parezca un auténtico día de Navidad -dijo Charlie. Las Lágrimas le asomaban a los ojos-. Gracias, gracias.


-¡Feliz Navidad! ¡Felices Pascuas! -exclamaron los otros, y vieron como Charlie se llevaba su comida y su regalo en el ascensor. Guardó ambas cosas en el vestidor cuando llegó abajo. En la bandeja había un plato de sopa, un pescado con crema y una ración de pavo. Sonó otro timbre, pero antes de contestar abrió la caja que le habían regalado y vio que contenía una bata. La generosidad de los DePaul y la bebida que había ingerido empezaban a hacerle efecto, y subió lleno de júbilo a la planta doce. La sirvienta de mistress Gadshill le esperaba en la puerta con una bandeja, y a su espalda estaba la anciana.
¡Felices Navidades Charlie! -le dijo. Él se lo agradeció y de nuevo fluyeron las lágrimas. Al bajar tomó un sorbo del vaso de jerez que había en la bandeja. La aportación de mistress Gadshill era un plato combinado. Comió con los dedos la chuleta de cordero. Sonaba el timbre otra vez; se limpió la cara con una toalla de papel y subió a la planta once.
-Feliz Navidad,Charlie -dijo mistress Fuller, que estaba en la puerta con los brazos llenos de paquetes envueltos en papel de plata, como en un anuncio comercial. Míster Fuller, a su lado, rodeaba con el brazo a su mujer, y ambos parecían a punto de llorar.
-Aquí tiene algunas cosas para llevar a sus hijos -dijo mistress Fuller-. Y esto es para su mujer, y esto otro para usted. Y si quiere llevarlo todo al ascensor, dentro de un minuto le tendremos preparada su comida.
Llevó todos los obsequios al ascensor y regresó en busca de la bandeja.
-¡Felices Pascuas, Charlie!- exclamó el matrimonio cuando él cerró la puerta. Guardó la comida y los regalos en el vestidor y abrió el paquete a su nombre. Dentro había una cartera de piel de cocodrilo con las iniciales de míster Fuller en la esquina. La bandeja contenía también pavo; comió con los dedos un pedazo de carne y lo estaba regando con bebida cuando sonó el timbre. Subió de nuevo. Esta vez eran los Weston.

-¡Feliz Navidad, Charlie! -le dijeron y le convidaron a un ponche de huevo, le ofrecieron pavo y le entregaron un regalo. El presente era también una bata. Luego llamaron del siete, y él subió y le dieron más comida y más obsequios. Sonó el timbre del catorce y cuando llegó arriba vio en el recibidor a mistress Hewing, vestida con una especie de salto de cama, llevando un par de botas de montar en una mano y varias corbatas en la otra. Había estado llorando y bebiendo.
-Felices Fiestas Charlie -dijo tiernamente-. Quería regalarle algo, he pensado en ello toda la mañana, he revuelto todo el apartamento, y éstas son las únicas cosas útiles para un hombre que he podido encontrar. Es lo único que dejó míster Brewer. Me figuro que las botas no le sirven para nada, pero ¿por qué no se queda con las corbatas?
Charlie las aceptó, le dio las gracias y volvió precipitadamente al ascensor, porque el timbre había sonado tres veces.

Hacia las tres de la tarde, Charlie tenía catorce bandejas de comida esparcidas por la mesa y por el suelo del vestidor, y los timbres seguían sonando. Cuando empezaba a probar un plato, tenía que subir y recoger otro, y en mitad del buey asado de los Parson tuvo que dejarlo para ir a buscar el postre del matrimonio DePaul. Dejó cerrada la puerta del vestidor, porque intuía que el acto de caridad es exclusivo y que a cada uno de sus amigos les habría disgustado descubrir que no eran ellos los únicos que trataban de aliviar su soledad.Había pavo, ganso, pollo, faisán, pichón y urogallo. Había trucha y salmón, escalopas a la crema, langosta, ostras, cangrejo, salmonete y almejas. Había pudin de ciruela, bizcocho con frutas, crema batida, trozos de helado derretido, tartas de varias capas, Torten, éclairs y dos porciones de crema Bávara. Tenía batas, corbatas, gemelos, calcetines y pañuelos, y uno de los inquilinos le había preguntado su número de cuello y después le había regalado tres camisas verdes. Había una tetera de cristal, llena -según rezaba la etiqueta-, de miel de jazmín, cuatro botellas de loción para después del afeitado, varios sujetalibros de alabastro y una docena de cuchillos de carne. La avalancha de caridad que Charlie había precipitado llenaba el vestidor y a ratos le hacía sentirse inseguro, como si hubiera abierto un manantial del corazón femenino que fuese a enterrarle vivo bajo una montaña de comida y batas.

No había hecho notables progresos en la ingestión de los platos, porque todas las raciones eran anormalmente grandes, como si los donantes hubieran pensado que la soledad genera un descomunal apetito.Tampoco había abierto ninguno de los regalos para sus hijos imaginarios, pero se había bebido todo lo que le habían dado, y en derredor yacían los posos de martinis, Manhattans, Old-Fashioneds, cócteles de champan con zumo de frambuesas, ponches, Bronxes y Side Cars.
Le ardía la cara. Amaba al mundo y el mundo le amaba a él. Al recordar su vida, la veía bajo una luz rica y maravillosa, rebosante de asombrosas experiencias y amigos excepcionales. Pensó que su trabajo de ascensorista -surcar de arriba abajo cientos de metros de peligroso espacio- requería el nervio y el intelecto de un hombre-pájaro. Todas las limitaciones de su vida, las paredes verdes de su habitación, los meses de desempleo, se desvanecieron.Nadie pulsó el timbre, pero entró en el ascensor y lo disparó a toda velocidad hasta el ático para descender de nuevo y volver a subir otra vez, a fin de poner a prueba su maravilloso dominio del espacio.

Sonó el timbre del doce mientras el viajaba, y se detuvo en el piso el tiempo necesario para recoger a mistress Gadshill. Cuando la caja inició el descenso, él soltó los mandos, en un paroxismo de júbilo y gritó:
-¡Ajústese el cinturón de seguridad, mistress! ¡Vamos a hacer acrobacia aérea!
La pasajera chilló. Después por alguna razón, se sentó en el suelo del ascensor. ¿Por qué la mujer estaba tan pálida?, se preguntó Charlie. ¿Por que se había sentado en el suelo ? Ella lanzó otro chillido. Hizo que la caja se posase suavemente e incluso, a su juicio, hábilmente, y se abrió la puerta.
-Siento haberla asustado, mistress Gadshill- dijo mansamente-. Estaba bromeando.
Ella gritó de nuevo. A continuación salió al vestíbulo llamando a gritos al superintendente.
El superintendente del inmueble despidió en el acto a Charlie, y ocupó el puesto de éste en el ascensor.

La noticia de que se había quedado sin empleo escoció a Charlie durante un minuto. Era su primer contacto del día con la mezquindad humana. Se sentó en el vestidor y empezó a roer un mondadientes. El efecto de las bebidas empezaba a abandonarle, y aun cuando no había cesado todavía, preveía una sobriedad fatal. El exceso de comida y regalos comenzó a provocarle una sensación de culpabilidad y desprecio por si mismo. Lamento amargamente haber mentido con respecto a sus imaginarios hijos. Era un solterón con necesidades bastante elementales. Había abusado de la bondad de los inquilinos. Era despreciable.

Entonces, mientras desfilaba por su pensamiento una secuencia de ideas ebrias, evocó la nítida silueta de su casera y de sus tres hijos flacuchos. Pudo imaginárselos sentados en el sótano. La alegría de la Navidad no había existido para ellos. La escena le llegó al alma. Darse cuenta de que él se hallaba en condiciones de dar, de hacer dichoso al prójimo sin el menor esfuerzo, le devolvió la sobriedad. Cogió un gran saco de arpillera que se usaba para la recogida de basuras y empezó a llenarlo, primero con sus propios regalos y luego con los obsequios para los niños que no tenía. Procedió con la prisa de un hombre cuyo tren se acerca a la estación, porque apenas era capaz de esperar el momento en que aquellas largas caras se iluminasen cuando él cruzara la puerta. Se cambió de ropa y espoleado por una desconocida y prodigiosa sensación de poderío, se echó el saco al hombro como un Santa Claus cualquiera, salió por la puerta trasera y fue en taxi a la zona baja del East Side.

La patrona y sus hijos acababan de comerse el pavo que les había mandado el Club Demócrata local, y estaban ahítos e incómodos cuando Charlie empezó a aporrear la puerta y a gritar :"¡Feliz Navidad!". Arrastró el saco tras él y derramó por el suelo los regalos de los niños. Había muñecas y juguetes musicales, cubos, costureros, un traje de indio, un telar, y tuvo la impresión de que, en efecto, como había esperado, su llegada disipaba la melancolía reinante. Una vez abierta la mitad de los regalos, dio un albornoz a la patrona y subió a su cuarto a examinar las cosas con que le había obsequiado.

Ahora bien, los hijos de la casera habían recibido tantos regalos antes de que llegase Charlie, que estaban confusos con aquella avalancha; la patrona guiada por una instintiva comprensión de la naturaleza de la caridad, les permitió abrir varios paquetes mientras Charlie estuvo en la habitación, pero luego se interpuso entre los niños y los objetos que quedaban sin abrir.

- Eh, chicos, ya tenéis bastante -dijo-. Ya habéis recibido vuestros regalos. Mirad todas las cosas que os han dado. Fijaos, ni siquiera habéis tenido tiempo de jugar con la mitad. Mary Anne, ni has mirado esa muñeca que te dio el Cuerpo de Bomberos. Sería una hermosa acción coger todo esto que sobra y llevarlo a esa pobre gente de Hudson Street: a los Deckkers. No habrán tenido regalos.

Un aura beatífica iluminó la cara de la casera cuando advirtió que podía dar, podía ser heraldo de alegría, mano salvadora en un caso de mayor necesidad que el suyo, y, al igual que mistress DePaul y mistress Weston, al igual que el mismo Charlie y mistress Deckker, que a su vez había de pensar posteriormente en los pobres Shannon, se dejó invadir primero por el amor, luego por la caridad y finalmente por una sensación de poder.
-Vamos niños, ayudadme a recoger todo esto. De prisa, vamos, de prisa -dijo, porque ya había oscurecido y sabía que estamos obligados mutuamente a una benevolencia dispendiosa un solo y único día, y que ese día concreto estaba casi a punto de acabar. Estaba cansada, pero no podía quedarse tranquila, no podía descansar.




FIN

24 diciembre, 2010

John CHEEVER," La Navidad es triste para los pobres"/ I.

La Navidad es triste para los pobres II


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John Cheever (Massachusetts,1912-Nueva York, 1982)



Se le considera uno de los grandes escritores de EE.UU por la maestría de sus narraciones cortas y la prosa inspirada que le convierten en un clásico contemporáneo.Entre sus cuentos uno de los  más conocidos, El nadador (The Swimmer, 1954), fue llevado al cine en 1968 y permanece como una película memorable por la interpretación de Burt Lancaster y la potente historia  que la sustenta.


La vida literaria de Cheever se inicia con una leyenda, la expulsión del colegio de secundaria, como un Holden Caulfield  avant la lettre, por confusos motivos, puede que por fumar...aunque no está claro.Con la expulsión acabó su vida académica reglada y comenzó un aprendizaje de autodidacta del que se sentía orgulloso; también fue el inició de su vida literaria con el relato The Expelled (Expulsado), basado en los hechos y publicado en The New Republic en 1930.Pero su vida de narrador había empezado antes . Lo cuenta en la entrevista que le hizo The Paris Review en 1976:
"Solía contar historias. Fui a una escuela permisiva llamada Thayerland. Me encantaba contar historias, y si todos hacíamos los cálculos aritméticos -era una escuela muy pequeña -sólo éramos dieciocho o diecinueve estudiantes-, la profesora prometía que yo contaría una historia. Contaba historias por entregas. Era muy astuto por mi parte porque sabía que si no acababa la historia al terminarse el tiempo, que era una hora, entonces todos querrían escuchar el final la siguiente vez."


Sus relatos tienen una precisión casi geométrica, ingenio , talento y un lirismo oculto y amargo de quien cree, como buen expelled que todos los paraísos están perdidos y para siempre; es el estilo que le hizo uno de los autores preferidos del New Yorker, la revista que haría proverbial la calidad de sus colaboradores literarios y que fue la primera en publicar a Nabokov en Estados Unidos.En la interesante entrevista de The Paris Review Cheveer declaraba entre otras cosas sobre su forma de escribir: "No trabajo con tramas. Trabajo con la intuición, la percepción, los sueños, los conceptos".



La Navidad es triste para los pobres, fue publicado en The New Yorker el 24 de diciembre de 1949, y Cheever en sus Diarios habla de él como "un cuento razonablemente divertido".No es su mejor cuento , pero todos los cuentos de Cheever son buenos y es el más adecuado de los suyos para estas fechas , como lo sería Cuento de Navidad si el autor elegido fuera Dickens. Pero aquí no hay ningún Mr. Scrooge ni espíritus, ni ninguna enseñanza moral o si las hay son de clase muy diferente.


Cheever muestra en esta historia, con ironía y hasta un poco de humor y burla amable, la mezcla compleja y contradictoria de que están hechas las acciones y los sentimientos humanos: luces , sombras, mezquindad y altruismo, inocencia y maldad. Una de las características de su lucidez, sombría generalmente, es la captación de los personajes a partir de atisbos , apenas perceptibles del carácter, como si tuviera presente lo que dejó dicho en sus diarios "cuando la autodestrucción entra en el corazón, al principio parece un grano de arena".
Se le relaciona, por su calidad de cuentista con Chéjov , y también posee la afilada penetración psicológica de Dostoievski, y como sucede con el autor de Crimen y castigo,  cuando se le lee ya no le es posible al lector mantener el mismo nivel de autoengaño a que estaba acostumbrado. 
La crítica le considera un escritor "first class", a pesar de que él en sus diarios pusiera amargamente en duda que fuera valorado así y sufriera por ello. En este relato la mirada irónica se desliza -en ascensor- por distintas escalas sociales que practican la generosidad y la bondad a fecha fija marcada por el calendario cristiano- y en muchos aspectos sobreactúan y no salva a nadie aunque se permite momentos de humor y ser menos cáustico de lo que acostumbra; porque después de todo ... es Navidad.






LA NAVIDAD ES TRISTE PARA LOS POBRES

Primera Parte



La Navidad es una fecha triste. La frase acudió a la mente de Charlie un instante después de que el despertador sonara, trayéndole otra vez la depresión amorfa que le había perseguido toda la tarde anterior. Al otro lado de la ventana, el cielo estaba negro. Se sentó en la cama y tiró de la cadenilla de la luz que colgaba delante de su nariz. Navidad es el día más triste del año, pensó. De todos los millones de personas que viven en Nueva York, soy prácticamente el único que tiene que levantarse en la fría oscuridad de las seis de la mañana el día de Navidad; prácticamente el único.
Se vistió, y al bajar las escaleras desde el piso superior de la pensión donde vivía, sólo oyó unos ronquidos, para él groseros; las únicas luces encendidas eran las que se habían olvidado de apagar. Desayunó en un puesto ambulante que no cerraba en toda la noche,y, en un tren elevado, marchó hacia la parte alta de la ciudad. Recorrió la Tercera Avenida hasta desembocar en Sutton Place. El vecindario estaba a oscuras. Los edificios levantaban, a ambos lados de las luces callejeras, muros de ventanas negras. Millones y millones de personas dormían, y aquella pérdida general de consciencia generaba una impresión de abandono, como si la ciudad se hubiera desmoronado, como si aquel día fuese el fin del tiempo.


Abrió las puertas de hierro y cristal del edificio de apartamentos donde trabajaba como ascensorista desde hacía seis meses, cruzó el elegante vestíbulo y entró en el vestidor de la parte trasera. Se puso el chaleco a rayas con botones de latón, un falso foulard, unos pantalones con una franja azul claro en la costura, y una chaqueta. El ascensorista de noche dormitaba en el banquillo dentro del ascensor. Charlie le despertó. El hombre le dijo con voz espesa que el portero de día se había puesto enfermo y que no vendría. Enfermo el portero, Charlie no dispondría de tiempo para almorzar, y muchísima gente le pediría que saliera a buscar un taxi .


Charlie llevaba trabajando unos minutos cuando le llamaron desde el piso catorce. Era un tal Hewing, que - Charlie se había enterado por casualidad- tenía fama de inmoral. Mistress Hewing todavía no se había acostado y entró en el ascensor ataviada con un vestido largo bajo el abrigo de pieles. La acompañaban dos perros de aspecto raro. Él la bajó y miró cómo salía a la oscuridad de la calle y acercaba los perros al bordillo. No estuvo fuera sino unos minutos. Volvió a entrar y él subió con ella otra vez a la planta catorce. Al salir del ascensor, ella dijo:
-Felices Pascuas Charlie.
-Bueno, para mí no es hoy precisamente un día festivo mistress Hewing-dijo él-.Creo que las Navidades son las fechas más tristes del año. Y no es porque la gente de esta casa no sea generosa, quiero decir, recibo muchas propinas, pero, sabe usted, vivo solo en un cuarto de alquiler y no tengo familia ni amistades, o sea, que la Navidad no es para mí una fiesta.

- Lo siento Charlie- dijo mistress Hewing-. Yo tampoco tengo familia. Es bastante triste estar solo ¿verdad?
Llamó a los perros y entró tras ellos en su apartamento. Él volvió a bajar en el ascensor.
Todo estaba tranquilo, y Charlie encendió un cigarrillo. A aquella hora, la calefacción del sótano acompasaba la respiración del edificio con su vibración regular y profunda, y los tétricos ruidos de vapor caliente que despedía la caldera empezaron a resonar primero en el vestíbulo y después en cada uno de los dieciséis pisos. Aquel despertar puramente mecánico no alivió la soledad ni el mal humor del ascensorista. La oscuridad al otro lado de las puertas de cristal se había vuelto azul, pero aquella luz azulada parecía carecer de origen; como surgida en medio del aire. Era una luz lacrimosa, y a medida que iba invadiendo la calle vacía, Charlie tuvo ganas de llorar. Entonces llegó un taxi y los Walser se apearon borrachos y vestidos con trajes de noche, y él los subió al ático. Los Walser le hicieron rumiar la diferencia entre su propia vida en un cuarto de pensión y la vida de la gente que residía allí arriba. Era terrible.

Después empezaron a llamar los que madrugaban para ir a la iglesia, que aquella mañana no fueron sino tres personas. Algunos más salieron hacia la iglesia a las ocho en punto, pero la mayoría de los inquilinos siguió durmiendo, aun cuando el olor a tocino ahumado y café ya penetraba en la caja del ascensor.

Poco después después de las nueve, una niñera bajó con un niño. Tanto ella como él exhibían un bronceado intenso; Charlie sabía que acababan de volver de las Bermudas. Él nunca había estado en las Bermudas. Él, Charlie, era un prisionero confinado ocho horas al día en una caja de dos por dos y medio metros, a su vez confinada en un vano de dieciséis pisos. En un inmueble u otro, llevaba diez años ganándose la vida como ascensorista.
Según sus cálculos, el trayecto promedio venía a tener un octavo de milla, y, cuando pensaba en los miles de millas que había recorrido sin moverse del sitio, cuando se imaginaba a sí mismo conduciendo el ascensor a través de la bruma por sobre el mar Caribe y posándose en una playa de coral de las Bermudas, no atribuía a la naturaleza misma del ascensor la estrechez de sus viajes: para él, los pasajeros eran los culpables de su confinamiento, como si la presión que aquellas vidas ejercían sobre la suya le hubiese cortado las alas.

En todo esto pensaba cuando llamaron los DePaul, que vivían en el piso nueve. Le desearon una Feliz Navidad.
-Bueno, son ustedes muy amables por pensar en mí- les dijo mientras bajaban-, pero para mí no se trata de un día festivo. La Navidad es una fecha triste cuando uno es pobre. Vivo solo en un cuarto de alquiler. No tengo familia.
-¿Con quién va a comer hoy, Charlie? -preguntó mistress DePaul.
-No voy a tener comida navideña -dijo Charlie-. Nada más que un bocadillo.
-¡Oh, Charlie! -Mistress DePaul era una mujer corpulenta, de corazón vehemente, y la queja de Charlie cayó sobre su talante festivo como un súbito chubasco-.Ojalá pudiéramos compartir con usted nuestra comida de Navidad -dijo-. Yo soy de Vermont, sabe, y cuando era niña, ¿me entiende?, solíamos sentar mucha gente a nuestra mesa. El cartero,sabe,y el maestro y cualquiera que no tuviese familia propia, ¿no?, y ojalá pudiéramos compartir nuestra comida con usted, digo, como entonces, y no veo por qué no podemos. No podremos sentarle a nuestra mesa porque no puede usted dejar el ascensor, ¿no es cierto?, pero en cuanto mi marido trinche el pavo, le daré un timbrazo y prepararé una bandeja para usted, ya verá, y quiero que usted suba y comparta, aunque sea así, nuestra comida de Navidad.

Charlie les dio las gracias, sorprendido por tanta generosidad, pero se preguntó si no olvidarían su promesa al llegar los parientes y amigos del matrimonio.
Luego llamó la anciana Mistress Gadshill, y cuando ella le deseó Felices Fiestas, él inclinó la cabeza.
-Para mí no es precisamente fiesta -dijo-. La Navidad es un día triste para los pobres. No tengo familia, ¿sabe? Vivo sólo en una habitación de huéspedes.
-Yo tampoco tengo familia, Charlie -dijo mistress Gadshill. Habló con deliberada amabilidad, pero su buen humor era forzado-. Es decir, hoy no tendré conmigo a ninguno de mis chicos. Tengo tres hijos y siete nietos, pero nadie encuentra manera de venir al Este a pasar las Navidades conmigo. Yo entiendo sus problemas, desde luego. Ya sé que es difícil viajar con niños en vacaciones, aunque yo siempre me las arreglaba cuando tenía su edad, pero la gente tiene distintas formas de ver las cosas, y no podemos juzgarla por lo que no entendemos. Pero sé cómo se siente Charlie. Yo tampoco tengo familia. Estoy tan sola como usted.

El discurso de la anciana no conmovió a Charlie. Sí, quizás estuviera sola, pero tenía un apartamento de diez habitaciones y tres criadas y mucha, muchísima pasta y diamantes por todas partes; y había cantidad de niños pobres en los suburbios que se darían por muy satisfechos si tuvieran ocasión de atrapar la comida que su cocinera tiraba. Entonces pensó en los niños pobres. Se sentó en una silla del vestíbulo y se puso a pensar en ellos.

Ellos se llevaban la peor parte. A partir de otoño comenzaba toda aquella agitación a propósito de las Navidades y de que eran fechas dedicadas a ellos. Después del día de Acción de Gracias, no podían sustraerse a ello. Guirnaldas y adornos por todas partes, campanas repicando, árboles en el parque, Santa Claus en cada esquina y fotos en diarios y revistas, y en todas las paredes y ventanas de la ciudad les anunciaban que los niños buenos tendrían cuanto quisieran. Aunque no supiesen leer sabrían esto. Aunque fuesen ciegos. Estaba en la atmósfera que los pobres críos respiraban. Cada vez que salían de paseo veían todos aquellos juguetes caros en los escaparates; escribían cartas a Santa Claus y sus padres y madres les prometían echarlas al correo, y cuando los niños se habían ido a la cama, las quemaban en la estufa. Y al llegar la mañana de Navidad, ¿cómo explicarles, cómo decirles que Santa Claus sólo visitaba a los niños ricos, que nada sabía de los niños buenos? ¿Cómo mirarles a la cara, cuando todo lo que uno podía regalarles era un globo o un pirulí?.

Al volver a casa unas cuantas noches atrás, Charlie había visto a una mujer y a una chiquilla que bajaban por la calle Cincuenta y nueve. La niña lloraba. Adivinó que estaba llorando, y supo que lloraba porque había visto en los escaparates todos los juguetes de las tiendas y no alcanzaba a comprender por qué ninguno era para ella. Imaginó que la madre era sirvienta, o quizá camarera, y las vio camino de vuelta a una habitación como la suya, con paredes verdes y sin calefacción, para cenar una lata de sopa el día de Nochebuena. Y vio luego cómo la niña colgaba en alguna parte sus raídos calcetines y se quedaba dormida, y vio a la madre buscando en su bolso algo que meter en los calcetines...El timbre del piso once interrumpió su ensoñación.
Subió; míster y mistress Fuller estaban esperando. Cuando le desearon Feliz Navidad, él dijo:
-Bueno, para mí no es precisamente fiesta, mistress Fuller. La Navidad es un día triste cuando uno es pobre.
-¿Tiene usted hijos, Charlie?- preguntó ella.
-Cuatro vivos -dijo él-.Dos en la tumba. -Se sintió abrumado por la majestad del embuste-. Mi mujer está inválida- añadió.
-Qué triste, Charlie -dijo mistress Fuller. Salió del ascensor cuando llegaron a la planta baja, y se dio media vuelta-. Voy a darle algunos regalos para sus hijos, Charlie. Mi marido y yo vamos a hacer una visita, pero cuando volvamos le daremos algo para sus niños.

Él dio las gracias. Luego llamaron del cuarto piso, y subió a recoger a los Weston.
-No es que sea un día festivo para mí -les dijo cuando le desearon Feliz Navidad-. Es una fecha triste para los pobres. Ya ven, yo vivo solo en una pensión.
-Pobre Charlie -dijo mistress Weston-. Sé exactamente cómo se siente. Durante la guerra cuando míster Weston estaba lejos, yo pasé sola las Navidades. No tuve comida navideña, ni árbol ni nada. Me preparé unos huevos revueltos, me senté y ,me eché a llorar.
Su marido, que ya estaba en el vestíbulo, la llamó impacientemente.
-Sé exactamente cómo se siente usted -dijo mistress Weston. (fin de la primera parte/continuará con la segunda y última)


-Segunda Parte, continuación y final del cuento:La Navidad es triste para los pobres II


Otro relato de Cheever, "Una visión del mundo"






John CheeverLa edad de oro. Narradores de hoy. Bruguera