06 noviembre, 2010

AI WEIWEI & sus 100 millones de semillas de girasol de porcelana hechas a mano y pintadas una a una

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El tiburón en formol de Damien Hirst se ha convertido en una metáfora  de la extravagancia y la ocurrencia estética que tanto abundan en el arte contemporáneo; en el no contemporáneo ya el paso del tiempo ha hecho la limpieza que equivale  al olvido. Las fronteras de lo qué es arte se han dilatado tanto que se han roto y por los flancos abiertos se han podido colar todo tipo de excentricidades capaces de épater le bourgeois y que muchas veces se aceptan sin atreverse a insinuar que el rey tal vez esté desnudo.


Galeristas , museos, organizadores de eventos artísticos y a veces críticos, han contribuido a ello; porque el mercado del arte mueve millones, no hay más que ver los periódicos de hace pocos días con las últimas cotizaciones de Modigliani y Juan Gris disparadas a pesar de la crisis, o por ella porque los consagrados se consideran valores seguros.

Muchas de las pretendidas obras de arte actuales -en todo tipo de soporte- son genialoides más que geniales y no pasarán la criba del tiempo; aunque ,mientras tanto ,algunos osados tengan su cuarto de hora de gloria que diría Andy Warhol y puedan ser premiados por jurados de criterio líquido o gaseoso, e incluso los premiados se permitan rechazar el premio, ha sucedido recientemente, como supremo gesto antisistema con la consiguiente repercusión publicitaria tan apreciada por el mismo sistema y la correspondiente  subida de cotización. Actualmente casi todo es mercado y sólo el resto puede ser o no arte.

El arte conceptual parece admitirlo todo: pensamiento visual; una idea, pero ¿qué idea? y  ¿cómo plasmarla plásticamente para que agite al espectador como emoción estética? ; de cómo se resuelva depende que la obra caiga del lado del arte o del de la simple basura artística. Algunas obras , las menos de todo lo que se ofrece cada minuto en cada metro cuadrado del planeta, permanecerán y no será sólo por su valor conceptual sino y sobre todo por su valor  poético; porque emitan la energía capaz de activar  sensaciones y atravesar la piel hasta producir emociones verdaderas de origen estético y  las obras de Ai Weiwei sí parecen pertenecer a esa privilegiada minoría.





de hoy, 6 de noviembre trae una noticia (p.4) y un artículo (p.29) dedicados a Ai Weiwei. La noticia es la sorprendente detención del artista por las autoridades chinas; el artículo del arquitecto y editor Luis Fernández Galiano. Primero va la noticia,que se ha producido, es razonable pensarlo, después de estar escrito el artículo, luego el comentario sobre el arte que practica Weiwei y el simbolismo político de su instalación en la Tate de Londres. Esas pipas de girasol todas iguales y todas distintas desbordan la referencia a China para convertirse en comparación exacta de todos los seres humanos.

Nido de pájaro, el estadio para los Juegos Olímpicos de Pekín de 2008  diseñado por el arquitecto y activista chino Ai Wei Wei junto con los suizos Herzog y de Meuron.


I.- El artista disidente chino Ai Weiwei, bajo arresto domiciliario AGENCIAS - Pekín / Oslo - 05/11/2010

El renombrado artista chino Ai Weiwei recibió ayer una orden de arresto domiciliario un día después de anunciar la organización de una cangrejada el próximo domingo en Shanghái para celebrar la demolición de su estudio en la capital económica del país. El mismo Ai lo anunció en un mensaje en la red social Twitter en el que explicaba que la orden le impide alejarse de su casa en Pekín hasta el 7 de noviembre.

Ai, conocido entre otras cosas por ser el autor del Nido de Pájaro, el vanguardista estadio de los Juegos Olímpicos de Pekín de 2008, no podrá acudir al banquete, en el que jugaba con la simbología oficial. Tenía previsto servir 10.000 cangrejos: 10.000 es un número muy utilizado en los eslóganes maoístas y la palabra china para cangrejo de río se parece a "armonía", uno de los conceptos clave de la propaganda del Partido Comunista Chino.

Las autoridades chinas ordenaron esta semana la demolición del estudio de Ai en Shanghái aduciendo que el proyecto es ilegal. El artista, que asegura que fue invitado por el Gobierno local a realizar la construcción, cree que la verdadera razón de la orden es su apoyo a los disidentes y sus críticas a la política de Pekín.

Presión de la UE
El anuncio de la detención de Ai llegó el mismo día en el que los embajadores de la Unión Europea reiteraron que, a pesar de las presiones de Pekín, participarán el 10 de diciembre en Oslo en la ceremonia en honor del disidente Liu Xiaobo. Liu, que cumple una condena de 11 años de prisión por "incitar a la subversión del poder del Estado", fue premiado con el Nobel de la Paz a principios de octubre. Según fuentes diplomáticas, el Gobierno chino envió cartas a los embajadores en Oslo advirtiéndoles de que no asistan a la ceremonia y no participen en "actividades contra China".






II.- TRIBUNA: LUIS FERNÁNDEZ-GALIANO

Semillas de porcelana

Los contrastes de la China actual, pero también los dilemas de nuestro mundo, están encapsulados en esa extensión de pipas de girasol iguales y distintas con las que Ai Weiwei ha alfombrado la Tate londinense
LUIS FERNÁNDEZ-GALIANO 06/11/2010

Ai Weiwei ha alfombrado la Tate londinense con 100 millones de pipas de girasol. Realizadas en porcelana y pintadas una a una por un ejército de 1.600 artesanos, las delicadas semillas cerámicas cubren el suelo de la gigantesca Sala de Turbinas con una gruesa capa que cruje bajo la pisada, formando un paisaje interior que es a la vez un manifiesto poético y una declaración política. El artista, arquitecto y activista chino, que diseñó con los suizos Herzog y de Meuron el estadio Nido de pájaro para los Juegos Olímpicos de Pekín en 2008, ha alcanzado con sus Sunflower Seeds una rara amalgama entre la excelencia estética y el compromiso ciudadano. Los contrastes de la China contemporánea, pero también los dilemas de nuestro mundo, están encapsulados en esa extensión interminable de semillas iguales y distintas.

La singularidad de estos objetos diminutos, que pese a su número inimaginable rehúyen la reproducción mecánica, remite desde luego al conflicto entre individuo y masa que, si en China se manifiesta de forma dramática, tampoco es ajeno a nuestras sociedades industriales y urbanas. Al cabo, la irritación de los dirigentes chinos con la concesión del Nobel a Liu Xiaobo traduce el desconcierto ante la celebración de una minúscula pipa de girasol que pone los derechos humanos individuales por encima del bienestar material de millones de personas, en el marco unánime del consumismo-leninismo que articula y legitima el régimen: un capitalismo de Estado que florece también en otras latitudes, de Rusia al Golfo, y al que la crisis financiera de 2008 ha otorgado una inesperada popularidad.


Vivimos aún bajo la sombra del colapso de Lehman un 15 de septiembre, y quizá sea cierto, como aventuran algunos analistas anglosajones, que esa fecha cambió el mundo más aún que el ominoso 11 de septiembre, porque si es difícil pensar en la emergencia de un califato islámico global como telón de fondo geopolítico del 11-S, no hay que forzar la imaginación para reconocer el 15-S como un punto de inflexión que señala el tránsito desde la hegemonía estadounidense hacia un planeta multipolar donde Asia se perfila como el continente del siglo XXI, y China es ya la segunda potencia económica. El Estado con más reservas de divisas y más volumen de exportaciones es también el más ambicioso comprador de empresas energéticas y de materias primas en África y América Latina, antiguos patios traseros de europeos y norteamericanos, y este auge económico alimenta la autoestima de un País del centro que nunca se ha sentido culturalmente inferior a Occidente.


Poco después del sorpasso de Japón por China en agosto de 2010 -cuando se hicieron públicos los datos del segundo trimestre del año-, y con ocasión de sendas conferencias en las universidades de Tongji y Tsinghua, dos instituciones en Shanghái y Pekín donde se forman las élites del país, he podido oír a jóvenes de ambas ciudades expresarse en casi idénticos términos: "Somos los estudiantes de la segunda potencia, y dentro de 15 años seremos los dirigentes de la primera". Ante tal aplomo, no es posible evitar el contraste con nuestros propios jóvenes, empujados por la crisis a elegir entre el estancamiento interior y una emigración que drena a España de los mejores y despilfarra los recursos empleados en su formación. No parece que estemos en situación de dar muchas lecciones macroeconómicas a China, y tampoco, me temo, de argumentar la superioridad de nuestras élites políticas democráticas respecto a las que dirigen ese país.


La instalación de Ai Weiwei evoca, con su abrumadora multiplicación de elementos, la colosal potencia demográfica de China, y a la vez evita la exaltación nacionalista al elegir como símbolo las humildes pipas de girasol, que se compartían como un gesto de solidaridad humana y de amistad "en un tiempo de extrema pobreza, represión e incertidumbre". El artista, hijo del poeta Ai Qing, pasó su infancia y primera juventud en el remoto campo de trabajo al que su padre fue deportado durante la Revolución Cultural, y él mismo emigró a los Estados Unidos en cuanto tuvo ocasión, regresando a China en 1993 tras más de una década en Nueva York. Esa experiencia biográfica está presente en una obra a la vez radicalmente china y profundamente crítica, que combina un material tan precioso y característico del país como la porcelana con la cita cáustica de los omnipresentes retratos de Mao rodeado de girasoles vueltos todos hacia su luz deslumbrante.

Si la repetición de objetos cotidianos puede entenderse en clave pop, aquí el número de ellos es tan extraordinario que aproxima la obra a la estética romántica de lo sublime, por más que el mero esfuerzo logístico de la ejecución demande la habilidad pragmática del arquitecto de grandes construcciones, como el nuevo aeropuerto proyectado por Norman Foster en Pekín, la mayor obra del planeta, que Ai Weiwei documentó minuciosamente fotografiándolo cada semana durante tres años. Las semillas de porcelana reunidas en la Tate, como cualquier objeto de ese material exquisito, requieren un proceso que consta de 30 operaciones diferentes, desde la extracción del caolín hasta el último horneado -solo la pintura exige entre tres y cinco pinceladas por cada cara, dependiendo de la destreza del artesano-, y puede suponerse el desafío, amén de la inyección económica, que el proyecto supuso para Jingdezhen, una antigua ciudad que vive aún de este arte o industria languideciente.

Cien millones, desde luego, es una cifra difícil de imaginar, y, sin embargo, Ai Weiwei subraya que es solo una cuarta parte de los usuarios chinos de Internet, a los que el artista se dirige con un blog cultural y político de amplio seguimiento -por ahora solo en chino mandarín, aunque los visitantes de la Tate pueden grabar para él vídeos en inglés- que le ha procurado diferentes problemas con el Gobierno, desde la censura experimentada por sus denuncias de las construcciones escolares deficientes que causaron la muerte de miles de niños en el terremoto de Sichuan hasta las agresiones físicas y la videovigilancia de su casa y estudio en Pekín (esta misma semana, la policía ha demolido el que tenía en Shanghái). Pero la Red y los nuevos medios son el territorio donde se desarrolla hoy el diálogo artístico y político, y si Hu Jintao o Wen Jiabao invitan a la población a escribirles e-mails y celebran chats en la Red, Ai Weiwei instala en el pabellón danés de la Expo de Shanghái una cámara idéntica a la que vigila su casa para transmitir a Copenhague imágenes de la Sirenita provisionalmente ausente y de sus visitantes, que de vez en cuando aprovechan ese canal abierto con Occidente para hacer llegar mensajes disidentes.


Artesanal y masiva, la instalación de la Tate juega también con el equívoco de lo falso, que por tantos motivos asociamos con el oceánico comercio chino de réplicas y copias, aunque aquí invertido, porque lo que semeja una ínfima pipa de girasol es de hecho un exacto objeto de refinada porcelana. La realidad del país es precisamente la opuesta, inundado como está de reproducciones ilegales y baratas de productos occidentales, en un mercado próspero y dinámico que se sitúa al margen de la propiedad intelectual, y que no excluye revistas de arquitectura como las que yo mismo edito, traducidas al chino y vendidas en puestos callejeros de los campus universitarios por un precio muy inferior al que tienen en España. En eso también nos ganan, y a esa realidad fascinante y contradictoria remiten igualmente los 100 millones de falsas semillas de girasol de Ai Weiwei en Londres, donde las autoridades sanitarias han prohibido que se sigan pisando para no exponer a los visitantes al polvo que se desprende. El Gran Hermano cuida de nosotros, véanla en la Red.


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31 octubre, 2010

Miguel Hernández, el rayo que no cesa

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EL 30 DE OCTUBRE DE 2010 SE CELEBRA EL CENTENARIO DEL NACIMIENTO DE MIGUEL HERNÁNDEZ (Orihuela, 1910-Alicante, 1942). Con ese motivo El Cultural dedica un dossier al poeta con artículos que le enfocan desde distintos ángulos; en el de Jorge Urrutia se señala con brillantez cómo en los documentos cinematográficos de la época, años treinta, está visualmente escrita una de las causas de fondo que llevaron a la Guerra Civil; porque en ellos se capta, con inmediatez y veracidad, la realidad socio-económica de la España de entonces: la pobreza generalizada y el atraso de la mayoría frente al bienestar de la escasa burguesía ilustrada o no. Aunque otras causas de fondo para el estallido de la guerra fueran la crisis del 29, con el auge de los fascismos, el aparente final del sistema capitalista y el también aparente triunfo del socialismo, la pobreza y la polarización social de la España de entonces resultaron decisivas.Urrutia escribe :
"Lo que más me sobrecoje cuando veo los documentos cinematográficos de la España de los años treinta, es la evidente miseria de las gentes. Salvo los políticos y los intelectuales de la Residencia, sólo caras mal afeitadas, moños medio deshechos, ropas arrugadas, harapos, sudor, telas negras, alpargatas modestísimas, rostros de angustia y hambre incluso tras una tímida sonrisa. Esa notoria distancia entre masas y élites más o menos cultas y generalmente rentistas está en la razón profunda de la guerra civil y es lo que el conservadurismo más empecinado se niega a percibir."

Benjamín Palencia, Retrato de Miguel Hernández, h1935

Miguel Hernández era una de esas personas de ropas arrugadas y alpargatas modestísimas que ha captado la cámara, cuando en 1931 llega a Madrid;Neruda lo recuerda en Confieso que he vivido,sus memorias:

"Uno de los amigos de Federico [García Lorca] y Rafael [Alberti] era el joven poeta Miguel Hernández. Yo lo conocí cuando llegaba en alpargatas y pantalón campesino de pana desde sus tierras de Orihuela, en donde había sido pastor de cabras. Yo publiqué sus versos en mi revista Caballo Verde y me entusiasmaba el destello y el brío de su abundante poesía."
Miguel no pertenecía a la burguesía, como Lorca, Guillén,Aleixandre,Alberti o Gerardo Diego...Su padre era un tratante en ganado, analfabeto y brutal, pero aunque llevaban una vida sencilla no era la pobreza extrema que se le adjudica a menudo y si fue pastor lo era del rebaño de la familia.

Asiste al Colegio de Santo Domingo regentado por los Jesuitas, en su modalidad para niños pobres;los jesuitas, que comprenden las dotes especiales del chico, se ofrecen a costearle la carrera eclesiástica, pero su padre se niega, no está dispuesto a que siga perdiendo el tiempo estudiando. En 1924 le hace abandonar el colegio para trabajar como dependiente en una tienda, cuyo local se incendia por lo que al año siguiente vuelve a ser pastor y comienza a escribir versos. En 1931 viaja a Madrid por primera vez. Más adelante ingresará en el Partido Comunista y participará en la guerra en el lado de la República. En 1937 viaja a la Unión Soviética y dedica versos elogiosos a Stalin en el poema Rusia.


En 1939,al acabar la Guerra Civil, es detenido, juzgado y condenado a muerte por un Consejo de Guerra. Posteriormente, gracias a la intervención de algunos escritores, se le conmuta la pena por treinta años. Las condiciones durísimas de las cárceles franquistas y la tuberculosis que desarrolla en ellas, le conducen a la muere -en la cárcel de Alicante , el 28 de marzo de 1942.


Pablo Neruda, a quien conoció en 1934 y cuya admiración era mutua, le describe en Confieso que he vivido:
"Miguel era tan campesino que llevaba un aura de tierra en torno a él. Tenía una cara de terrón o de papa que se saca de entre las raíces y que conserva frescura subterránea. Vivía y escribía en mi casa. Mi poesía americana, con otros horizontes y llanuras, lo impresionó y lo fue cambiando.
Me contaba cuentos terrestres de animales y pájaros. Era ese escritor salido de la naturaleza como una piedra intacta, con virginidad selvática y arrolladora fuerza vital...."[...] Como no tenía de qué vivir le busqué un trabajo. Era duro encontrar trabajo para un poeta en España. Por fin un vizconde, alto funcionario del Ministerio de Relaciones, se interesó por el caso y me respondió que sí, que estaba de acuerdo, que había leído los versos de Miguel, que lo admiraba y que éste indicara qué puesto deseaba para extenderle el nombramiento.
- Miguel Hernández, al fin tienes un destino. El vizconde te coloca. Serás un alto empleado. Dime qué trabajo deseas ejercer para que decreten tu nombramiento.
Miguel que se quedó pensativo.[...]me dijo:
-¿No podría el vizconde encomendarme un rebaño de cabras por aquí cerca de Madrid?
El recuerdo de Miguel Hernández no puede escapárseme de las raíces del corazón.[...]

Vicente Alexandre le recuerda así:
Desde esos día empezó a venir frecuentemente por casa. Miguel era entonces el autor de Perito en lunas, libro editado en muy corta tirada hacía dos años en Murcia,y que había pasado desapercibido. En esa obra se veía más que nada al prodigioso artífice temprano, cuajadas sus octavas en los últimos efluvios del centenario de Góngora, que todavía había alcanzado a su sanísima juventud.[...]
Octavio Paz, que le había conocido en 1937 en Valencia en el II Congreso Internacional de Intelectuales Antifascistas, a su muerte en 1942 escribe :


"Le conocí cantando canciones populares españolas en 1937.Poseía voz de bajo, un poco cerril, un poco de animal inocente: sonaba a campo, a eco grave repetido por los valles, a piedra cayendo en un barranco. Tenía los ojos oscuros de avellana, limpios, sin nada retorcido o intelectual: la boca como las manos o el corazón, era grande y, como ellos, simple y jugosa, hecha de barro por unas manos puras y torpes, de mediana estatura, más bien robusto, era agil,[...]En aquella sala de un hotel de Valencia llena de humo, de vanidad y, también, de pasión verdadera, Miguel Hernández cantaba con su voz de bajo y su cantar era como si todos los árboles cantaran.[...]"

Desde su autodidactismo aborda con pasión la lectura poética; un curso intensivo, casi heroico, que le ponen a la altura del resto de poetas del 27 con quienes se codeará. Parte de los románticos, Zorrilla, Espronceda, Bécquer, sigue con el modernismo de Rubén Darío, el clasicismo de Lope , Garcilaso , Góngora,hasta llegar a Valéry, Guillén... las vanguardias. En distintos poemas se pueden atisbar algunas de estas influencias aunque Miguel Hernández, que muere a los 31 años con apenas diez de práctica poética seria, llega a tener su propia voz poética, con hallazgos literarios valiosos, capaces de emocionar y llegar a la gente que él prefiere como interlocutores; porque a pesar de esa educación en la estética burguesa, y Jorge Urrutia lo señala, su poesía, por convencimiento ideológico, debe comprenderse como la ruptura sincera y profunda entre las élites y las masas populares.
DÍA ARMÓNICO

Hoy el día es un colegio
musical.
Más de un trillón
de aves, cantan la lección
de armonía que el egregio
profesor Sol les señala
desde su sillón cobalto;
y dan vueltas en lo alto
con un libro abierto: el ala.(h,1930)


ME LLAMO BARRO AUNQUE MIGUEL ME LLAME

Me llamo barro aunque Miguel me llame.
Barro es mi profesión y mi destino
que mancha con su lengua cuanto lame.

Soy un triste instrumernto del camino.
Soy una lengua dulcemente infame
a los pies que idolatro desplegada.

Como un nocturno buey de agua y barbecho
que quiere ser criatura idolatrada,
embisto a tus zapatos y sus alrededores,
y hecho de alfombras y de besos hecho
tu talón que me injuria beso y siembro de flores.

Coloco relicarios de mi especie
a tu talón mordiente, a tu pisada,
y siempre a tu pisada me adelanto
para que tu impasible pie desprecie
todo el amor que hacia tu pie levanto.
[...]
Teme que el barro crezca en un momento,
teme que crezca y suba y cubra tierna,
tierna y celosamente
tu tobillo de junco, mi tormento,
teme que inunde el nardo de tu pierna
y crezca más y ascienda hasta tu frente.

Teme que se levante huracanado
del blanco territorio del invierno
y estalle y truene y caiga diluviado
sobre tu sangre duramente tierno.

Teme un asalto de ofendida espuma
y teme un amoroso cataclismo.

Antes que la sequía lo consuma
el barro ha de volverse de lo mismo.(El rayo que no cesa, 1936)


TE ME MUERES DE CASTA Y DE SENCILLA

Te me mueres de casta y de sencilla:
estoy convicto, amopr, ,estoy confeso
de que, raptor iontrépido de un beso,
yo te libé la flor de la mejilla.

Yo te libé la flor de la mejilla,
y desde aquella gloria, aquel suceso,
tu mejilla, de escrúpulo y de peso,
se te cae deshojada y amarilla.

El fantasma del beso delincuente
el pómulo te tiene perseguido,
cada vez más patente, negro y grande.

Y sin dormir estás, celosamente,
vigilando mi boca ¡con qué cuido!
para que no se vicie y se desmande. (El rayo que no cesa)


[UNA QUERENCIA TENGO POR TU ACENTO]

Una querencia tengo por tu acento,
una apetencia por tu compañía
y una dolencia de melancolía
por la ausencia del aire de tu viento.

Paciencia necesita mi tormento,
urgencia de tu garza galanía,
tu clemencia solar mi helado día,
tu asitencia la herida que lo cuento.

¡Ay querencia, dolencia y apetencia!:
tus sustanciales besos mi sustento,
me faltan y me muero sobre mayo.

Quiero que vengas, flor desde tu ausencia,
a serenar la sien del pensamiento
que desahoga en mí su eterno rayo. (El rayo que no cesa)


CANCIÓN ÚLTIMA

Pintada, no vacía:
pintada está mi casa
del color de las grandes
pasiones y desgracias.

Regresará del llanto
adonde fue llevada
con su desierta mesa,
con su ruinosa cama.

Florecerán los besos
sobre las almohadas.

Y en torno de los cuerpos
elevará la sábana
su intensa enredadera
nocturna, perfumada.

El odio se amortigua
detrás de la ventana.

Será la garra suave.

Dejadme la esperanza. (El rayo que no cesa)

Benjamín Palencia, Paisaje de Castilla.
En Madrid, en 1934, conoce a los pintores de la Escuela de Vallecas, con los que traba amistad, especialmente con Alberto Sánchez, Maruja Mallo y Benjamín Palencia ,tan buen colorista como dibujante.

03 octubre, 2010

HEMINGWAY: Retrato de Grupo con París al fondo

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"...quien ha tenido la suerte de vivir de joven en París, París le acompañará siempre como una fiesta,"
escribió Hemingway a un amigo muchos años después.Y París fue una fiesta entre las carnicerías de las dos Guerras Mundiales y poco antes de que la ciudad fuera ocupada por los nazis - entre los años veinte y treinta-, cuando la capital francesa era el centro del arte, y un imán para  artistas plásticos, escritores,poetas, músicos, mecenas y marchantes...

Joyce, Beckett, Hemingway, Dos Passos, Gertrude Stein, Diego Rivera, Ezra Pound, César Vallejo, Scott Fitzgerald..., Picasso, Miró, Breton, Brancusi...futuristas,dadaístas, surrelistas..., y la librera y editora Sylvia Beach luchando desde su librería Shakespeare & Cº  hasta conseguir publicar el Ulises en 1922. Su "mejor cliente" y amigo Ernest Hemingway, ayudaría a introducir el libro de Joyce de contrabando en Estados Unidos, donde estaba prohibido, a través de Canadá; Algunos entre ellos pasaban dificultades, penalidades y escaseces...pero el talento fluía sin detenerse como las aguas del Sena que parten la ciudad en dos y en cuya margen izquierda ,vivían, se reunían a veces y trabajaban la mayor parte de ellos.
Si La Masía de Miró pertenece a la familia Hemingway es debido a que el azar reunió en París a un grupo de gente especial.Sorprende que un cuadro tan importante en el arte del siglo XX le pudiera comprar en 1923 un joven americano de 24 años sin apenas dinero y al que le gustaba la pintura vanguardista, casi sin secar aún, como la que poseía su amiga Gertrude Stein cuya colección de cuadros admiraba Hemingway con frecuencia en sus visitas a la calle Fleurus; la colección de la Stein arrancaba de Daumier, Delacroix, Cézanne,Gauguin y llegaba a los más reciente, Toulouse Lautrec, Matise, Picasso...
                                             Picasso,1906, Retrato de Gertrude Stein, Moma.

Gertrude y Picasso se hicieron muy amigos. Picasso deseaba pintar su retrato para lo que ella acudía al taller en el Bateau Lavoir donde posó muchas veces en medio del caos que era el estudio del pintor y el frío que hacía allí en invierno. El retrato es un año anterior a la pintura más rupturista de la época y un hito en la Historia del Arte: Las señoritas de Avignon y parece un ensayo para ella, sobre todo en el rostro de máscara influida por el arte ibérico y algún aspecto del tratamiento del espacio . La Stein se había instalado con su hermano Leo en París en 1903, en el 27 de la calle Fleurus.La casa era un lugar de reunión frecuente de intelectuales y artistas , en general de habla inglesa y apenas franceses, si hubo alguno.
Gertrud Stein sostenía que "Cuando un ser humano existe en relación con el mundo más que consigo mismo se aproxima al genio" Y añadía que Picasso y ella eran el mejor ejemplo. Se había convertido en una autoridad en la pintura más avanzada desde que su opinión contribuyera a consagrar a Picasso que le había hecho el retrato imponente, casi una arquitectura en cuyo espacio interior cabían el talento, ritmico y musical, de la Stein,su gran personalidad y su inmeso ego . Su criterio para juzgar las últimas tendencias en pintura se consideraba infalible y su aceptación o no hacía triunfar o fracasar una exposición de las muchas que celebraban en el París los pintores que trabajaban en Montmartre.
En París era una fiesta, uno de los libros que se releen una y otra vez sin cansarse , el joven Hemingway, cuenta cuánta buena pintura de la más audaz había en casa de su amiga Gertrude Stein en la que pasaba muchas tardes y cómo le gustaría a él también poder comprarla.Cuando lo comentó con ella,la Stein le expuso su teoría sobre la compra de arte :"había que elegir entre comprar ropa o cuadros". Pero como esa disyuntiva no parecía ser el verdadero problema de Hemingway ,que tampoco podía comprarse ropa y desde que había dejado de colaborar en la prensa canadiense para dedicarse exclusivamente a la literatura se había vuelto pobre,la Stein le aconsejó que buscara pintores jóvenes, como él, cuyos precios eran todavía asequibles.

Hemingway, algunos días practicaba boxeo en el Centro Americano con un joven pintor español que había llegado a París desde su Cataluña natal para trabajar y estar al tanto de lo último que se hacía en arte.Era Joan Miró, y ponía todo su empeño en la nueva pintura buscando con ahinco un camino propio; pintaba cuadros que luego no lograba vender ni para poder comer...; esas dificultades tenía entonces con La Masía, que ofrecía a conocidos y marchantes sin éxito.Finalmente Hemingway le pagó por ella 5000 francos de entonces, que debía ser un precio bajo, gracias a los préstamos de algunos amigos. Hemingway adoraba el cuadro y nunca se separó de él y posiblemente por eso su familia le conservó siempre.
                                  Hemingway con Dos Passos, a izda de la fotografía, años 30

John Dos Passos, que fue íntimo amigo de Hemingway y cuya amistad se rompió en el contexto de la ceguera y rigidez ideológica de los años treinta, en su interesante autobiografía Años Inolvidables, se refiere a la compra del cuadro:
Le pasaba lo mismo con la pintura. Quizá Gertrude Stein, que tampoco se equivocaba en aquel terreno, le ayudó a desarrollar su golpe de vista. Reconocía inmediatamente la calidad en el color y en el dibujo. Los pintores dela Escuela de París empleaban todos los trucos imaginables, pero Hem nunca se dejó engañar por las imposturas. Ya se tratara de política, de literatura o de pintura, siempre sabía poner las cosas en su sitio con un oportuno taco.


Recuerdo muy bien su compra de La Masía, de Joan Miró -creo que fue el último cuadro "objetivo" que pintó Miró- porque tuve que correr de un lado para otro reuniendo el dinero. Siempre estábamos prestándonos unos a otros. Descubrió que podía comprar el cuadro por dos o quizá tres mil francos (que eran muy pocos dólares al cambio entonces) y estaba excitadísimo temiendo que alguien se lo quitase. Trajo el cuadro triunfalmente a la serrería. Sigue siendo una de las mejores obras de Miró. Me pregunto lo que valdrá ahora.




Miró ,Barcelona 1893, se trasladó a París en 1920, como todos, porque era el lugar donde se sucedían los movimientos innovadores en el mundo de las artes. Miró, trabajaba incansablemente, en medio de estrecheces económicas y -en sus palabras- con la sensibilidad agudizada por el hambre hasta alcanzar estados casi místicos- tal vez por ello regresaba cuando podía al campo, a Montroig,cerca de Tarragona ;eso hizo en 1921,después de su primera exposición y allí pintó este cuadro que acabaría siendo una de sus pinturas más representativas.

Son las vísperas de la publicación por Breton del Manifiesto Surrealista en 1924. Miró se une al movimiento pero manteniendo su visión personal, evitando caer en los dogmatismos del grupo, de Breton y Aragón sobre todo: "eran demasiado dogmáticos. Me fastidian los dogmas", añade en la entrevista citada más abajo; el pintor adoptará los métodos surrealistas que priman lo irracional en el acto creativo y para tratar de alcanzar esa fase prelógica que reside en el inconsciente, se recurre a las teorias freudianas ,sobre todo el automatismo psíquico, a la libre asociación y al material que suministran los sueños; Miró pronto abandonará la figuración ,a veces hiperrealista del grupo, y se irá adentrando en una abstracción dominada por formas biomórficas que parecen flotar en el plano del cuadro hasta terminar en una pintura de colores puros y saturados más cercanos a la abstracción lírica que le caracteriza.

                 Miró, La masía,1922, ól/lz, 132 x 147cm. Nueva York. Colección Hemingway

El cuadro,está firmado en el ángulo inferior izdo.La Masía/ La Ferme es la representación de una casa de campo típica catalana; Miró vuelca formalmente la nueva visión que ha interiorizado de lo real y ha hecho suya partiendo de postulados de las distintas vanguardias a las que añade una interpretación ingenuista y el halo poético que es una constante en él.
La escena parece suceder de noche y un perro ladra a la luna, pero la noche queda desmentida por las labores en el lavadero o del caballo que hace girar la noria o el caracol y la lagartija en el ángulo inferior derecho y la ambigüedad .... crea una atmósfera onírica; el pintor combina ingenuidad y sabiduría para crear cada elemento del cuadro: la utilización de perspectivas múltiples en la representación del espacio y aspectos cubistas atenuados en las formas y fauvistas en la utilización arbitraria del color y presurrealistas en la asociación de objetos heterogéneos que acentúan la atmósfera de ensueño y ambigüedad que a pesar de la materialidad de lo representado envuelve la escena.
Joan MIRÓ: El carnaval de Arlequín. 1924-25. El estilo de Miró sólo dos años después de La Masía

En Conversaciones con Miró de Georges Raillard ,Granica Editor,Miró habla del proceso de esta pintura y de la compra por el escritor americano:

G.R. ¿Pintaba usted al aire libre?
M.-Oh sí. Como Cézanne, llevé el caballete hasta aquella granja en 1922. Comencé La Ferme ante el original de Montroig. Continué en Barcelona y la teminé en la calle Blomet. Todo estba allí, en la granja que pintaba, todo, el gallinero...[...]

G.R. Pero en La Ferme no todo estaba en el modelo. ¿El caracol, el taburete?
M.-Sí, sí. Le dije al campesino: ¿Tendría la amabilidad de poner allí un taburete?...Nada es inventado[...]

G.R. Había creado usted el ritmo en el paisaje antes de reproducirlo sobre la tela. Pero en París...
M-En París hice el primer plano. Iba al Bois de Boulogne y recogía hierbas, que me llevaba en un sobre. Las utilizaba como documentos.

G.R.¿Y de ahí procedían las diferencias de escala, la brizna de hierba que rivalizaba con el árbol?
M.-Exactamente. Para mí una brizna de hierba tiene más importancia que un gran árbol, una piedrecilla más que una montaña, una libélula es tan importante como un aguila. En la civilización occidental es necesario el volumen. (...) Pero en los frescos románicos se encuentran animales que tiene gran importancia. He observado con frecuencia esos frescos (...)

G.R. Su ruptura con la escala del Renacimiento es, pues, instintiva, natural.
M.-En efecto, es más bien instintiva. Todavía hoy, cuando paseo, miro el suelo o el cielo, no el paisaje.

G.R. ¿ Hemingway le pagó a usted La Ferme?
M.- Sí. algunos céntimos. Ya no sé cuanto. Estaba muy contento. [No queda claro si la última frase se refiere a Hemingway o a él, pero se extiende sobre las dificultades para vender el cuadro y se sobrentiende la necesidad que tenía de ello y del poco eco que tuvo el cuadro expuesto en un café de Montparnasse]

G.R. ¿Con qué ánimo?
M.-¡Bah! (se ríe).Me dije: es igual. Un día u otro saldrá adelante. Y después Hemingway compró esa Ferme. Él vivía entonces en la calle Notre Dame des Champs, y nos veíamos a menudo. No solamente en casas de amigos: los dos tomábamos lecciones de boxeo en el Centro Americano. Y algunas veces nos encontrábamos frente a frente en el ring. Frente a frente, bueno...él era un gigante y yo soy pequeño.[...]

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19 agosto, 2010

Ernest Hemingway : "Hoy es viernes"

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La edición  de  LUMEN de los Cuentos de Hemingway, se inicia con un recuerdo de Gabriel García Márquez del escritor estadounidense. Cuenta cómo le conoció y habla de de la obra de Hemingway con admiración.
Mi Hemingway personal

"Lo reconocí de pronto, paseando con su esposa, Mary Welsh, por el bulevar de Saint Michel, en París, un día de la lluviosa primavera de 1957. Caminaba por la acera opuesta en dirección al Jardín de Luxemburgo, y llevaba unos pantalones de vaquero muy usados, una camisa de cuadros escoceses y una gorra de pelotero. Lo único que no parecían suyo eran los lentes de armadura metálica, redondos y minúsculos, que le daban un aire de abuelo prematuro. Había cumplido cincuenta y nueve años, y era enorme y demasiado visible, pero no daba la impresión de fortaleza brutal que sin duda él hubiera deseado, porque tenía las caderas estrechas y las piernas un poco escuálidas sobre sus bastos. Parecía tan vivo entre los puestos de libros usados y el torrente juvenil de la Sorbona que era imposible imaginarse que le faltaban apenas cuatro años para morir.

Por una fracción de segundo -como me ha ocurrido siempre- me encontré dividido entre mis dos oficios rivales. No sabía si hacerle una entrevista de prensa o solo atravesar la avenida para expresarle mi admiración sin reserva. Para ambos propósitos, sin embargo, había el mismo inconveniente grande: yo hablaba desde entonces el mismo inglés rudimentario que seguí hablando siempre, y no estaba muy seguro de su español de torero. De modo que no hice ninguna de las dos cosas que hubieran podio estropear aquel instante, sino que me puse las manos en bocina, como Tarzán en la selva, y grité de una acera a la otra: "Maeeeestro". Ernest Hemingway comprendió que no podía haber otro maestro entre la muchedumbre de estudiantes, y se volvió con la mano en alto, y me gritó en castellano con una voz un tanto pueril: "Adioooós, amigo". Fue la única vez que le vi.Yo era entonces un periodista de veintiocho años, con una novela publicada y un premio literario en Colombia, pero estaba varado y sin rumbo en París. Mis dos maestros mayores eran los dos novelistas norteamericanos que parecían tener menos cosas en común. Había leído todo lo que ellos habían publicado hasta entonces, pero no como lecturas complementarias, sino todo lo contrario: como dos formas distintas y casi excluyentes de concebir la literatura.Uno de ellos era Willian Faulkner, a quien nunca vi con estos ojos y a quien solo puedo imaginarme como el granjero en mangas de camisa que se rascaba el brazo junto a dos perritos blancos, en el retrato célebre que le hizo Cartier Bresson. El otro era aquel hombre efímero que acababa de decirme adiós desde la otra acera, y me había dejado la impresión de que algo había ocurrido en mi vida, y que había ocurrido para siempre.

No sé quién dijo que los novelistas leemos novelas de los otros solo para averiguar cómo están escritas. Creo que es cierto. No nos conformamos con los secretos expuestos en el frente de la página, sino que la volteamos al revés, para descifrar las costuras. De algún modo imposible de explicar desarmamos el libro en sus piezas esenciales y lo volvemos a armar cuando ya conocemos los misterios de su relojería personal. Esa tentativa es descorazonadora en los libros de Faulkner, porque este no parecía tener un sistema orgánico para escribir, sino que andaba a ciegas por su universo bíblico como un tropel de cabras sueltas en una cristalería. Cuando se logra desmontar una página suya, uno tiene la impresión de que le sobran resortes y tornillos a la vista por el lado de fuera, como en los vagones de ferrocarril. Tal vez por eso Faulkner es un escritor que tuvo mucho que ver con mi alma, pero Hemingway es el que más ha tenido que ver con mi oficio. No solo por sus libros, sino por su asombroso conocimiento del aspecto artesanal de la ciencia de escribir.

En la entrevista histórica que le hizo el periodista Plimpton para Paris Review enseñó para siempre -contra el concepto romántico de la cración- que la comodidad económica y la buena salud son convenientes para escribir, que una de las dificultades mayores es la de organizar bien las palabras, que es bueno releer los propios libros cuando cuesta trabajo escribir para recordar que siempre fue difícil, que se puede escribir en cualquier parte siempre que no haya visitas ni teléfono, y que no es cierto que el periodismo acabe con el escritor, como tanto se ha dicho, sino todo lo contrario, a condición de que abandone a tiempo. "Una vez que escribir se ha convertido en el vicio principal y el mayor placer -dijo-, solo la muerte puede ponerle fin." Con todo su lección fue el descubrimiento de que el trabajo de cada día solo debe interrumpirse cuando ya se sabe cómo se va a empezar al día siguiente [...]Hemingway y Sylvia Beach, años veinte, en las puertas de la librería Shakespeare & Cº, de París.

"No puedo pasar por el número 112 de la calle Odeón, en París, sin verlo a él conversando con Sylvia Beach en una librería que ya no es la misma, ganando tiempo hasta que fueran las seis de la tarde por si acaso llegaba James Joyce."
. [...] Gabriel García MárquezFélix de Azúa, en la contraportada del libro de LUMEN, recuerda que los Cuentos de Hemingway, en la recopilación que el autor hiciera en 1938, no sólo son lo mejor de su obra sino "uno de los libros fundamentales para entender el siglo XX." Y añade que en ellos está encerrado el mundo estético y moral del escritor, destilado, despojado de todo ornamento, "encerrado en el sustantivo y el adjetivo precisos, seco, sobrio, cegador...".

Cegador es  el adjetivo para expresar el efecto de algunos de esos cuentos; el deslumbramiento que producen en el lector que los lee por primera vez. Como en este relato disfrazado de teatro- que, según contó Hemingway en su legendaria entrevista en The Paris Review , casi un curso de escritura-, escribió en una pensión en Madrid; fue una tarde de 15 de Mayo, de un año que no cita, en que cayó una nevada sobre la ciudad que obligó a suspender la corrida de toros de la Feria de San Isidro para la que tenía entradas y le impidió salir de casa.


HOY ES VIERNES


Tres soldados romanos se hallan en una taberna a las once de la noche. Hay toneles en torno a la pared. Tras la barra de madera hay un tabernero hebreo. Los tres soldados romanos están un poco trompas:


SOLDADO PRIMERO: ¿Has probado el tinto?
SOLDADO SEGUNDO: No, no lo he probado.
SOLDADO TERCERO: Pues más vale que lo pruebes.
SOLDADO SEGUNDO:Muy bien, George, tomaremos una ronda de tinto.
TABERNERO HEBREO: Aquí tienen, caballeros. Este les gustará. (Coloca una jarra de barro que ha llenado con el vino de uno de los toneles.) Es un vino bastante bueno.
SOLDADO PRIMERO: Tome usted un trago. ( Se vuelve hacia el soldado tercero, que está apoyado en un tonel.) ¿Qué pasa contigo?
SOLDADO TERCERO: Me duele la barriga.
SOLDADO SEGUNDO: Has estado bebiendo agua.
SOLDADO PRIMERO: Prueba un poco de tinto.
SOLDADO TERCERO: No puedo beber esa porquería. Me da dolor de barriga.
SOLDADO PRIMERO: Llevas aquí demasiado tiempo.
SOLDADO TERCERO: Demonios ¿te crees que no lo sé?
SOLDADO PRIMERO:Dime, George,¿puedes darle algo a este caballero para curarle la tripa?
TABERNERO JUDÍO: Lo tengo aquí mismo.
(El soldado tercero prueba la copa que el tabernero le ha preparado.)
SOLDADO TERCERO:Eh, ¿qué has puesto, mierda de camello?
TABERNERO: Bébaselo todo, tiniente. Esto le curará.
SOLDADO TERCERO: Bueno, pero no puedo estar peor.
SOLDADO PRIMERO: Venga, arriésgate. El otro día George me dejó como nuevo.
TABERNERO: Usted se encontraba mal tiniente. Sé cómo curar un dolor de tripa.
(El soldado tercero bebe de la copa.)
SOLDADO TERCERO: Dios mío. (Hace una mueca.)
SOLDADO SEGUNDO: ¡Ese tiro al aire!
SOLDADO PRIMERO: Oh, no lo sé. Yo creo que hoy se ha comportado.
SOLDADO SEGUNDO:¿Por qué no se bajó de la cruz?
SOLDADO PRIMERO: No quería bajarse de la cruz. No era su estilo.
SOLDADO SEGUNDO: Enséñame a alguien que no quiera bajarse de la cruz.
SOLDADO PRIMERO: Demonios, tú no sabes nada. Pregúntale a George. ¿Quería bajarse de la cruz, George?
TABERNERO: Debo decirles caballeros que yo no estaba allí. Es algo que no ha despertado mi interés.
SOLDADO SEGUNDO: Escucha, yo veo a muchos de esos...aquí y en otros lugares. En cuanto me enseñes a uno que no quiere bajarse de la cruz cuando llega el momento, y me refiero a cuando llega el momento, me subo con él.
SOLDADO PRIMERO: Yo creo que hoy se ha comportado.
SOLDADO TERCERO: Se ha comportado.
SOLDADO SEGUNDO: Vosotros no sabéis de lo que hablo. No estoy diciendo si se ha comportado o no. Me refiero a cuando llega el momento. Cuando te clavan el primer clavo, cualquiera de ellos lo pararía si pudiera.
SOLDADO PRIMERO:¿Tú lo seguiste, George?
TABERNERO: No, no me interesaba, tiniente.
SOLDADO PRIMERO: Me sorprendió su comportamiento.
SOLDADO TERCERO: Lo que no me gusta es que tengan que clavarlos. Eso debe de hacerte mucho daño.
SOLDADO SEGUNDO: Eso no es nada comparado con cuando los levantan. (Hace el gesto de levantar con las dos manos juntas.) Cuando empiezan a sentir el peso de su propio cuerpo. Eso es lo que los destroza.
SOLDADO TERCERO: Algunos se ponen muy mal.
SOLDADO PRIMERO: ¿Es que no los he visto? Por eso digo que hoy se ha comportado.
(El soldado segundo sonríe al tabernero hebreo.)
SOLDADO SEGUNDO: Eres un auténtico seguidor de Jesucristo.
SOLDADO PRIMERO: Muy bien, venga, métete con él. Pero deja que te diga una cosa. Hoy se ha comportado.
SOLDADO SEGUNDO: ¿Qué me dices de un poco más de vino?
(El tabernero levanta la cabeza, expectante. El soldado tercero está sentado con la cabeza gacha. No tiene muy buen aspecto.)
SOLDADO TERCERO: No quiero más.
SOLDADO SEGUNDO: Solo para dos, George.
(El tabernero saca una jarra de vino de tamaño menor que la anterior. Se inclina sobre la barra.)
SOLDADO PRIMERO: ¿Sigues viendo a su chica?
SOLDADO SEGUNDO: ¿No estaba yo a su lado?
SOLDADO PRIMERO:Es guapa.
SOLDADO SEGUNDO: La conocí antes que él. (Le guiña el ojo al tabernero.)
SOLDADO PRIMERO: La veía a menudo rondar por la ciudad.
SOLDADO SEGUNDO:Solía tener mucha clientela. Él no le trajo buena suerte.
SOLDADO PRIMERO:Oh, él no tiene suerte. Pero hoy se ha comportado.
SOLDADO SEGUNDO:¿Qué ha pasado con su grupo?
SOLDADO PRIMERO:Bah, han desaparecido . Solo las mujeres se han quedado a su lado.
SOLDADO SEGUNDO:Menudos cagados eran todos. Cuando lo han visto allá arriba no han querido saber nada de él.
SOLDADO PRIMERO:Las mujeres se han quedado a su lado.
SOLDADO SEGUNDO: Eso sí, las mujeres se han quedado a su lado.
SOLDADO PRIMERO: ¿Viste cómo le clavé la lanza?
SOLDADO SEGUNDO: Un día te meterás en un lío por hacer eso.
SOLDADO PRIMERO: Era lo menos que podía hacer por él. Te diré que en mi opinión hoy se ha comportado.
TABERNERO HEBREO: Caballeros, tengo que cerrar.
SOLDADO PRIMERO: Tomaremos la última ronda.
SOLDADO SEGUNDO: ¿Para qué? Eso no te va a servir de nada. Venga, vámonos.
SOLDADO PRIMERO:Solo una ronda más.
SOLDADO TERCERO (Levantándose del tonel):No, vámonos. Va. Esta noche me encuentro fatal.
SOLDADO PRIMERO: Solo una más.
SOLDADO SEGUNDO: No, vámonos. Nos marchamos. Buenas noches, George. Ponlo en la cuenta.
TABERNERO: Buenas noches, señores. (Pone cierta cara de preocupación.) ¿Y no podría darme nada a cuenta, tiniente?
SOLDADO SEGUNDO: ¡Qué demonios, George! El miércoles es día de paga.
TABERNERO: Muy bien, tiniente. Buenas noches, caballeros.
(Los tres soldados romanos salen a la calle.)
(En la calle.)
SOLDADO SEGUNDO: George es un judiarro como todos los demás.
SOLDADO PRIMERO: Venga, George es un buen tipo.
SOLDADO SEGUNDO: Esta noche para ti todos son buenos tipos.
SOLDADO TERCERO: Venga, volvamos a los barracones. Esta noche me encuentro fatal.
SOLDADO SEGUNDO: Llevas aquí demasiado tiempo.
SOLDADO TERCERO: No, no es eso. Me siento fatal.
SOLDADO SEGUNDO: Llevas aquí demasiado tiempo. Eso es todo. TELÓN



Ernest Hemingway
Cuentos

Con una evocación de Gabriel García Márquez.

595 páginas,
Barcelona, 2007

LUMEN


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03 agosto, 2010

Carlos Saura / director de cine...

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Carlos Saura (Huesca, 1932) director de cine.

De Carlos Saura, uno de sus mejores directores de cine apenas se habla... en España ; a pesar de que no ha dejado de rodar películas, siempre interesantes y de ser uno de los pocos directores españoles a los que el paso del tiempo posiblemente respetará. Pero se le trata como si fuera transparente, invisible o casi. Tal vez porque ,centrado en su oficio, es discreto y no muestra ninguna inclinación a practicar la rentable corrección política. Este  olvido se ve confirmado por uno de esos azares que parecen providencias para despejar dudas:

Cien artistas del cine hispanoamericano eligen las 100 películas que cambiaron su vida  en El País Semanal ,es un  reportaje, que aunque confirma lo ya temido, sorprende.   Entre la docena de películas españolas elegidas, -algunas excelentes sin  duda pero otras éxitos coyunturales-, no se cita ni una de las aproximadamente cincuenta que ha rodado este director de prestigio internacional. Y eso que cada uno de los participantes en la encuesta cita cinco películas. Total 500 .Ni una de Saura...

Ni La caza, ni Elisa vida mía...ni, Buñuel y La mesa del rey Salomón en la que Saura rinde homenaje a su amigo Buñuel haciéndole vivir una aventura surrealista envuelta en misterio y esoterismo,junto a sus amigos  Lorca y Dalí. Situada en  el Toledo de los años veinte,los tres buscan la mítica mesa del Rey Salomón capaz de revelar a quien la posea el presente, el pasado y el futuro y a pesar de las dificultades que surgen en la aventura, la estrecha amistad de los protagonistas sobrevive.Hay en la película una secuencia inolvidable que en   sólo  40 segundos  condensa de forma mágica   la inquietante  curiosidad de la infancia.

Ni estas películas, ni tantas otras memorables -por  imágenes,  guión,  ritmo y  excelentes bandas sonoras... -, han sido tenidas en cuenta por los cien electores españoles y americanos. Como si no existieran...a pesar de que son todos los participantes gente relacionada desde distintos ángulos con el mundo del cine.

En Youtube hay escenas de varias películas de Saura... un consuelo...

Buñuel y la mesa del rey Salomón (2001)



10 junio, 2010

MISHIMA & KAWABATA, 3 cartas

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La primera carta es un fragmento de la que dirigió Mishima -cuando aún no había adoptado este seudónimo- a su maestro y amigo Kawabata de cuyo estilo literario hace con fervor en muy pocas líneas un análisis matizado y certero..





1.-MISHIMA/KAWABATA
15 abril 1946


[...] Gozando de los beneficios de una naturaleza y una luz solar tan bellas, los japoneses, traicionando el elogio de Hearn que los llamaba "los griegos de Asia", no han cesado, ni siquiera ahora, de sentirse atraídos por la noche. En Koyo como en Kioka se siente estancada la "noche" de la época Edo. Ni siquiera la obra de Sato Haruo, de una elegancia tan occidental en su superficie, está exenta de vagos rastros de la noche.La estética profundamente arraigada en el corazón de los japoneses siempre le acordó a la "noche" un lugar casi primordial. Pero me parece que "Elegía" es la primera obra que construye, sobre la base de la belleza y del amor a la naturaleza japonesa, ensoñaciones a plena luz; en una palabra, es la primera en edificar una auténtica "Grecia en Asia" y hacernos notar su existencia. Tiene una elevación, una pureza, una sonoridad celestial parecida a la de un koto del que se rozaran las cuerdas...Y todo eso, sin caer en la abstracción o en la vana tentación de lo grandioso, está envuelto en la tristeza de una brisa liviana, respira silenciosamente en las sombras de los cuerpos.

Este cuento nos hace percibir la unión de los cuerpos. Este cuento nos hace percibir la unión del cuerpo y del alma en profundidad. Se habla de la "sensibilidad de Kawabata", de "la poesía de Kawabata" y ante estas apreciaciones siempre muestro una sonrisa burlona.Si sólo se tratara de poesía o sensibilidad, podríamos hallarlas igualmente en Hori Tatsuo. Pero yo a usted lo pongo infinitamente por encima, porque en su obra la carne, las sensaciones, el espíritu, el instinto, todo lo que pertenece al dominio físico y espiritual se combina en un sutil acorde mudo, como el cielo azul con las nubes que lo matizan. Y el catalizador de todo esto es, sin duda, el misterio de la "tristeza" bisbiseante, tan familiar a los japoneses. Sea como fuere, creo realmente que se trata de una literatura única en su género, de la que fórmulas como "una poesía, una sensibilidad perfectamente incorporadas a la obra" no agotan su originalidad: pues es la literatura de un hombre capaz de entrar auténticamente en contacto con la "tristeza" del cuerpo, la belleza del "cuerpo", es decir con la carne de la divinidad que lo habita.


En cuanto a País de nieve (¡Cuántas veces he podido releerlo!), es una novela tan grande, tan sublime, que en mi pequeñez no puedo sino venerarla de lejos, como el pastorcito que, mirando las cimas azules delos Alpes en el horizonte, sueña con el día en que será capaz de escalar la más alta.
Transportado por la emoción, no hago más que alinear frases vacías y fuera de lugar. No las tome en serio, por favor.
Cuídese.
Con mis respetuosos saludos, HIRAOKA KIMITAKE





 El Koto, instrumento importado desde China a Japón hace mil doscientos años está compuesto de una tabla de madera especial sobre la que se tensan cuerdas de seda que se pulsan con una púa y cuya vibrante y delicada sonoridad Mishima compara con la escritura exquisita de Kawabata.



2.- KAWATABA/ MISHIMA
30 de octubre de 1948


Estoy emocionado por el agradecimiento tan amable que me envió por mi prefacio a Los ladrones.Sólo logré escribir algo muy modesto, ya que su novela no es fácil de abordar. Pero considerándolo bien me pareció una búsqueda interesante. He leído el comentario que hizo de mi libro que editará Toppan. Me maravillo totalmente. Reconozco en especial su manera de descubrir en una obra toda clase de aspectos, de los que el mismo autor no es consciente. También he leído la casi totalidad de sus escritos de adolescencia. Si puedo, iré hasta Kamakura Bunko para dejarlos allí, así podrá recuperarlos pidiéndoselos a Kimura. En este momento estoy desbordado por la gran cantidad de cosas que debo escribir en ocasión de fin de año y de año nuevo. Estas líneas sólo tienen por finalidad presentarle mis cumplidos.
Mis sinceros recuerdos,
KAWABATA YASUNARI



3.- MISIMA/ KAWABATA
2 noviembre de 1948

(fragmento)
Le ruego -y debería habérselo pedido antes- que me perdone.
Pero siendo de la misma generación que los jóvenes lectores que lo descubren ahora, tengo la gran satisfacción de decirle con toda sinceridad, el respeto y el cariño que tengo por su obra. Mi gratitud hacia usted es todavía más grande porque ha sabido captar la intención que en estas circunstancias me animaba.


En estos últimos tiempos me volví perezoso, para vergüenza mía, y sólo escribo apresuradamente las cosas que había dejado abandonadas hasta el último minuto, pero me gustaría, para la obra que me han pedido las ediciones Kawade Shobo y a la que tengo que dedicar a partir de fines de noviembre, emprender un trabajo de más largo aliento. Ya tengo un título provisional: Confesiones de una máscara, y querría, ya que es mi primera novela autobiográfica, disecarme a mí mismo, con la doble resolución de la que habla Baudelaire: ser "tanto la víctima como el verdugo"; también querría torcerle el cuello a aquello en lo que mis lectores saben bien que he creído: el dios de la Belleza, para ver si sería capaz de volver a la vida. Se tratará de una análisis sin reservas, que voy a emprender con gran determinación, sabiendo que, sin duda, habrá quien rechace leer una sola página mía después, de leer esta novela;en contraste, el que me diga que es "bella", me habrá comprendido de la manera más profunda. Pero dada la estrechez del ambiente literario en el Japón de la posguerra, es posible que todo mi trabajo quede, una vez más, sin ser entendido.

Sé que su esposa, el otro día, estuvo enferma; me gustaría saber si se restableció.
Ahora que vienen los primeros fríos, cuide mucho su salud.

MISHIMA YUKIO


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07 mayo, 2010

YUKIO MISHIMA & la agonía del héroe

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Cuando en 1941 Japón atacó la base naval de Pearl Harbor el país no podía pensar el final que le esperaba. Pudo temer que en represalia los norteamericanos bombardearan las ciudades japonesas, lo que sucedió,pero quedaba fuera de lo imaginable que dos bombas atómicas arrasaran Hiroshima y Nagasaki inventando un modo de matar y morir desconocido y un tipo de heridos en los que se encarnaba un horror nuevo.
Kawabata ante los atroces hechos diría  que  en adelante no se podrían escribir más que elegías, como Adorno dijo  después de Auschwitz  que ya  no se podría escribir más poesía... 
La rendición incondicional el 15 de agosto de 1945, añadió a la desolación, la vergüenza. Mishima tenía  20 años y ese era su mundo. No había participado en la Segunda Guerra Mundial por confusos motivos de enfermedad como cuenta en Confesiones de una máscara, publicada en 1948, sólo tres años después de terminar la guerra.

Hiroshima,lunes, 6 de agosto de 1945, simbólicamente el Torii sintoísta permanece en la tierra arrasada

De las  fotografías que se pueden elegir de Mishima y las hay en todas las circunstancias,-era exhibicionista y narcisista en  alto grado- ésta, en cierto sentido, las contiene  todas porque puede reflejar muchos aspectos importantes de su compleja personalidad: 

Yukio Mishima, en 1931, a los seis años.
La expresión parece exteriorizar el niño superdotado que fue, como si esa mirada intensa estuviera cargada con toda la energía de un cerebro en ebullición, una imaginación y una receptividad de la máxima sensibilidad, agudeza e ironía pero todo ello atemperado, -reflejado en la actitud distanciada de la pose-, por una serenidad de orden intelectual y de madurez inusual para su edad

"Durante muchos años afirmé que podía recordar cosas que había visto en el instante de mi nacimiento. Cuando decía eso los mayores, al principio , se reían; pero luego se preguntaban si intentaba burlarme de ellos, y miraban con desagrado la pálida cara de aquel niño tan poco infantil".


Son las primeras frases de Confesiones de una máscara,  libro marcadamente autobiográfico en el que Yukio Mishima, entre otras cosas, expone lucidamente la génesis, el desarrollo y las características de su homosexualidad.

La terrible abuela Natsu, de aristocrática familia de samuraís, y educación esmerada,le inicia en la tradición cultural japonesa y en la literatura occidental. De aires despóticos y carácter insoportable acaparó la educación del niño, que pasaba prácticamente el tiempo en su habitación de enferma crónica, sustraído a los cuidados de la madre; su madre,Shizue, que siempre  apoyó  su carrera literaria y era la primera en leer sus historias.
Una situación afectiva difícil de interiorizar armónicamente incluso para un niño sumamente inteligente. Estudió en un colegio de élite, muy por encima de la situación económica de la familia entonces; leía sin descanso, también libros difíciles para su edad, y empezó a escribir pronto y desde sus primeras obras se advierte a un escritor de calidad sorprendente.
                                                      Kawabata (Osaka 1899-1972)

Así lo reconoció el maestro de la generación anterior, su mentor Kawabata que al recibir el Nobel en 1968 manifestó en el New York Times:" 
...Estará usted deseando preguntarme sobre el premio Nobel. No comprendo como me lo han dado a mí existiendo Mishima. Un genio literario como el suyo lo produce la humanidad sólo cada dos o tres siglos. Tiene un don casi milagroso para las palabras." 
Algunos dicen que a Mishima le afectó no recibir el premio y que fue una de las causas de su suicidio; otros que veneraba a Kawabata y se alegró de que el maestro mayor lo recibiera.Lo cierto es en 1970 se suicidaría de forma espectacular haciéndose el ritual seppuku ; Kawabata, mucho mayor, se suicidó dos años después, discretamente.
                                      Yasunari Kawabata recibe el Nobel de Literatura de 1968


La estética de Mishima nace de un sentimiento dramático que oscila en el vacío de abismo que se abre en Japón entre el abandono de una tradición milenaria, con la modernización de la era Meiji de1868, y la derrota final, y extremadamente humillante de la Segunda Guerra Mundial. Los samurais que tanto admiraba como modelos de vida al ser suprimidos en 1870 habían entrado en la leyenda.
Nostálgico del Japón histórico, opuesto a la democracia, antiamericano, anticomunista... Mishima añora un pasado glorioso al que idealiza y desprecia el presente de un Japón que, perdidas las tradiciones, se occidentaliza cada vez más; ese sentido de pérdida, idealización y añoranza, le convierten en un romántico en sentido amplio.

Su vida intensa,de psicología compleja, exibicionismo notorio,alarde de fantasías sadomasoquistas, sexualidad expresa y sin embargo ambigua,su esteticismo extremado pero no esteril,su gran talento... Crea una escritura nueva, hermosa, seca y poética, propia del mago del lenguaje, que dice Kawabata.
Si la calidad poética de un texto depende de la estructura, las imágenes, el ritmo..., Mishima es un poeta que escribe en prosa, novelas.Se sabe que admiraba la épica heroica de los samuraís, su ética castrense,su éstética depurada, su sentido extremado del honor...;que creó la Sociedad del Escudo, un grupo paramilitar estetizante con los valores del código de honor samurai y que hasta se podría tomar no muy en serio por lo teatralizado si no hubiera terminado con dos suicidios rituales (seppuku) públicos, uno el suyo, en un escenario y con un auditorio y resonancia cuidadosamente elegidos.

EL MARINO QUE PERDIÓ LA GRACIA DEL MAR

En esta novela de 1963 alcanza la perfección. Nada falta ni sobra en ella; tiene el interés de una buena narración,la exactitud, belleza y  ritmo de la poesía y en su estructura el montaje perfecto del buen cine japonés de la época al que Mishima no era ajeno.

A medida que se relee surge el convencimiento de que Mishima no sólo es un grande de las letras japonesas, sino de la literatura universal.El juicio de Kawabata se confirma, "posee un don milagroso para las palabras". Sus páginas son de una belleza lacerante, de la clase de la que habla Dostoievski en Los hermanos Karamazov y que abre en una larga cita "Confesiones de una máscara" : una "belleza aterradora". Y otra vez Kawabata, "un genio como el suyo le produce la humanidad sólo cada dos o tres siglos". 

Si, como creen sus biógrafos, la mayor parte de las narraciones de Mishima son autobiográficas y Mishima para escribir no necesita mirar al mundo sino un espejo interior, también en esta novela debe haber quedado algo importante de su vida, aunque es difícil precisar si de su adolescencia o de su madurez o de ambas...


La novela la protagonizan tres personajes : Noboru, estudiante de 13 años, su joven madre, Fusaco, viuda , refinada dueña de una tienda de objetos de lujo importados de Europa y Ryuji, un marino mercante con sus propios sueños de gloria heroica: "Hay una única cosa para la que yo estoy destinado, y es la gloria.¡Sí, la gloria!", se había dicho a sí mismo a los veinte años, (capítulo II). 

Para Naboru y los cinco compañeros de clase que forman un grupo "sellado" por un despiadado código estético y de conducta ,Ryuji es un héroe; le admiran porque le suponen un personaje capaz de vivir arriesgadas aventuras en tierras exóticas y lejanos mares, pero ahora, que enamorado de Fusako va a abandonar la vida en el mar para anclarse en tierra y llevar una vida doméstica y en el fondo vulgar y convertirse, incluso, en padre de Naboru, sienten por él lástima y desdén.


Fragmentos de la  prosa de Mishima en esta novela:


"Los bordes superiores del espejo, que no estaba cerrado por completo, 
brillaban a través de las rendijas como astillas de hielo. Frente al espejo se 
alzaba una pequeña urbe de frascos: eau de Cologne, pulverizadores de perfume,agua de lavanda, un centro de mesa de cristal de Bohemia de rutilantes facetas..., y unos guantes de encaje arrugados, de color castaño, marchitándose como dos hojas de cedro". 
[la descripción compone  un bodegón de formas, materias, aromas, reflejos y texturas cuidadosamente detallados; pero además al ser enfocados, estos objetos cotidianos, uno a uno, muestran hasta qué punto la vida en esa casa está occidentalizada; cómo en casa de Noburu y Fusaco la tradición japonesa ha sido desplazada]

"...La luz de la luna , reflejada al fondo, dibujaba una cordillera de oro sobre 
sus hombros y doraba también la arteria que le surcaba el cuello.Era genuino oro de carne, oro de luz lunar y de sudor resplandeciente.."

"...De pronto, el hondo y dilatado lamento de la sirena de un buque irrumpió 
a través de la ventana abierta e inundó la penumbra del recinto. Era un gemido de oscura , infinita, imperiosa pesadumbre; negro como boca de lobo y liso como lomo de ballena, cargado con todas las pasiones de las mareas, con la memoria de los viajes sin cuento,con los júbilos, con las humillaciones...Era el grito del mar."



 
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Yukio Misima:"El Marino que perdió la gracia del mar". Editorial Bruguera y/o Edición de Bolsillo en Alianza Editorial. 








Confesiones de una máscara, se la entregó al editor diciéndole que eran la primera parte de unas memorias,y, posiblemente, no bromeaba.









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