09 enero, 2010

KAFKA: Carta a Milena/ un e-mail es igual que una carta?

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Las cartas de Kafka a Milena no están fechadas. Comienzan cuando apenas se conocen y su relación es la de un escritor en lengua alemana y su traductora al checo.Una joven, también praguense, pero que reside en Viena. Las que se suponen sean  las primeras están encabezadas de forma bastante formal entre gente joven: Querida señora Milena, que más adelante será sustituida por modos más sencillos y suponen calidez y familiaridad: Dices, Milena...,o No soy insincero, Milena...,o...,También las últimas dirigidas a casa de Milena vuelven a la formalidad anterior.La que se utiliza, tomada de Kafka, cartas a Milena, de Alianza, está colocada casi al final,como si fuera de las últimas, a pesar del señora Milena... Lo que  se sabe es que todas ellas se escribieron entre 1920 y 1922.

Las cartas de Kafka a Milena -las de Milena a Kafka no han sobrevivido- tienen muchas lecturas; en ellas se ve cómo de una relación puramente profesional se va pasando a una relación amorosa intensa, pero en una personalidad tan compleja como la de  Kafka, hay otros muchos asuntos de interés.

Después de leer la carta  surgen una serie de imágenes y preguntas que al final se reducen a dos: qué le parecería a Kafka el ciber-mundo de hoy ¿kafkiano?, y si lo que él dice de las cartas se podría aplicar palabra por palabra a un e-mail.






"Hace mucho tiempo que no le escribo, señora Milena, y también hoy le escribo por una casualidad. En realidad no tengo que disculparme de mi silencio, usted sabe cómo odio las cartas. Toda la desdicha de mi vida -no quiero con esto quejarme, sino hacer una observación de interés general- proviene por así decir de las cartas o de la posibilidad de escribirlas. Las personas casi nunca me han traicionado, pero las cartas siempre;y en verdad no las ajenas, sino justamente las mías. En mi caso es una desgracia muy especial, de la que no quiero seguir hablando, pero al mismo tiempo es también una desgracia general". 


"La sencilla posibilidad de escribir cartas debe de haber provocado -desde un punto de vista meramente teórico- una terrible desintegración de almas en el mundo. Es en efecto una conversación con fantasmas (y para peor no sólo con el fantasma del destinatario, sino también con el del remitente) que se desarrolla entre líneas en la carta que uno escribe, o aun en una serie de cartas, donde cada una corrobora la otra y puede parecerse a ella como testigo.¿De dónde habrá surgido la idea de que las personas podían comunicarse mediante cartas? Se puede pensar en una persona distante, se puede aferrar a una persona cercana, todo lo demás queda más allá de las fuerzas humanas". 

"Escribir cartas, sin embargo, significa desnudarse ante los fantasmas, que lo esperan ávidamente. Los besos por escrito no llegan a su destino, se los beben por el camino los fantasmas. con este abundante alimento se multiplican, en efecto, enormemente. La humanidad lo percibe y lucha por evitarlo; y para eliminar en lo posible lo fantasmal entre las personas y lograr una comunicación natural, que es la paz de las almas, ha inventado el ferrocarril, el automóvil, el aeroplano, pero ya no sirven, son evidentemente descubrimientos hechos en el momento del desastre. El bando opuesto es tanto más calmo y poderoso, después que el correo inventó el telégrafo, el teléfono, la telegrafía sin hilos. Los fantasmas no se morirán de hambre y nosotros en cambio pereceremos."

"Me asombra que no haya escrito usted nada todavía sobre este tema, no para pedir o conseguir algo mediante su publicación, porque para eso ya es demasiado tarde, sino para demostrarles por lo menos a "ellos" que han sido descubiertos"

Y la carta después de otras incidencias que no viene al caso termina volviendo a los fantasmas:
"...cómo no escribirle a usted, señora Milena, a la persona a quien más me gusta quizá escribir (dentro de lo que puede gustarle a uno escribir, lo que no obstante va solamente para los fantasmas que rodean con avidez mi escritorio")