20 octubre, 2009

JAMES JOYCE & LA GESTAPO : El libro de tapas azules



Ira Stigman, alter ego de Henry Roth, el gran escritor norteamericano de origen judío nacido en la Galitzia del Imperio Austro-Húngaro en 1906, emigró a Nueva York en brazos de su madre cuando sólo tenía un año. En su accidentada y finalmente, caudalosa obra, que se inició con Llámalo sueño, habla con admiración y respeto de Joyce y se refiere familiarmente al Ulysses, alguna vez, como "el libro de tapas azules". A Joyce posiblemente le hubiera gustado.

En medio de las dificultades de todo tipo que planteaba editar el manuscrito, Joyce deseaba, tercamente, que las tapas del libro fueran "azul griego"; "azul como el de la bandera griega" fue la expresión que utilizó.Debió sentirlo como un nexo de unión entre la Odisea y el Ulises y tal vez entre él mismo y el lejano Homero. Lo cuenta Sylvia Beach en su libro autobiográfico Shakespeare & Company.Y así se encuadernó, tras una cuidadosa búsqueda para dar con el tono exacto, la primera edición de Ulysses; la que buscaba la Gestapo en el París de la Francia ocupada por los nazis. Madame Léon, la esposa de Paul Léon, el amigo de origen judío de Joyce que tanto le ayudó, en el artículo de W.R.Rodgers: El velatorio de Joyce, lo vivió y relató así:
"Madame Léon:La Gestapo nos visitó cuatro veces con diferentes acusaciones y yo nunca supe de qué iban a acusarme de haber hecho o si todo terminaría en mi arresto o en el arresto de mi marido. Desgraciadamente cogieron a mi marido entre la tercera y la cuarta visita y una mañana seis meses después, mi marido había sido arrestado y estaba muriendo de hambre y frío en uno de los campos de concentración de horror y yo trataba desesperamente de ayudarle y de establecer algún contacto regular con él.

Estaba con una ansiedad terrible. Una mañana estaba desempolvando los libros de mi sala de estar porque incluso en momentos de gran tensión emotiva se hacen cosas habituales y llamaron a la puerta. En realidad llamaron dos veces. Yo me pregunté quién podría ser tan pronto por la mañana y no esperaba a nadie. Fui a la puerta y había dos hombres de paisano. Uno llevaba un traje de punto y volvió la solapa de la chaqueta y dijo: "Polizei Gestapo" y el segundo era un francés y me presentó una carta del ministro de Vichy con una banda roja, blanca y azul en una de las esquinas y yo les hice pasar a la sala de estar.

Entraron y uno de ellos se entó en la mesa. La misma mesa en que Anna Livia había sido traducida al francés. El francés daba vueltas alrededor de la habitación haciendo preguntas sobre diversas fotografías que estaban en la pared. De pronto el alemán me inquirió: "¿Para quién trabaja su marido?", yo dije que no trabajaba para nadie. El dijo: "Yo sé que trabajaba para alguien. Lo sabemos. Tiene usted que decirme para quién trabajaba". Yo seguí negando y de pronto señalaron el gran retrato de Joyce que teníamos en casa y dijeron, ¿quién es ese hombre? ¿Es su marido? Yo dije, no, éste era James Joyce, un poeta y escritor irlandés. No, dijeron, éste era el hombre para quien trabajaba su marido; ¿dónde está ahora? Yo dije, murió, murió en Zurich, ¿no lo sabía usted? ellos dijeron que no y luego el alemán se volvió a mí y dijo, esta es la razón por la cual hemos venido. Yo dije ¿por qué? No entendí que pretendía. Así que él dijo, porque buscamos primeras ediciones y pensamos que usted tiene algunas. Yo dije, oh ¿por qué buscan ustedes primeras ediciones? Y él contestó, porque tienen valor."
imagen sin palabras

Richard Ellmann, en una nota a pie de página de su biografía de Joyce termina esta historia sencilla y terrible:
"Léon siguió vivendo en París, furtivamente, hasta entrado 1941. Un día le encontró Samuel Beckett, que le dijo alarmado:"Tiene usted que irse de aquí inmediatamente."
"Tendré que esperar hasta mañana, mi hijo se examina para terminar el bachillerato", dijo Léon, tan buen padre como Joyce. Al día siguiente fue detenido por los nazis y luego fue internado en una prisión cercana a París. En 1942 los nazis le mataron por ser judío."
VV.AA: El velatorio de Joyce, en El aula sin muros.ediciones de cultura popular
     Link relacionado:   El Velódromo de París en 1942