09 marzo, 2009

ANDRÈ MAUROIS, una página del "Diario" de 1946 en EE.UU., y...una pregunta

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                                              DEGAS. 1865.ól/lz. Metropolitan, N.Y.
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DOMINGO, 30 DE JUNIO: Vamos a dar nuestro adiós a los museos, a la colección Frick, al Metropolitan, que tanto nos han ayudado a soportar el exilio. Hace mucho calor, uno de esos días del verano neoyorquino en que el asfalto se hunde bajo los pies de los transeúntes.
La colección Frick tiene pocos visitantes. Paseamos solos entre las obras maestras. ¡Adiós, Boucher, Fragonard, Ingres, Cezanne, Renoir; Adiós Vermeer, el de los amarillos finos; adiós, rojo San Jerónimo, del Greco! Durante seis años hemos visto tantas veces estos cuadros, que nos sabemos de memoria los menores detalles, desde los ojos de vidrio, brillantes, de las muchachas azules de Renoir, hasta los gemelos y las tarjetas que están sobre la chimenea, adornada de terciopelos franjeados de la condesa de Haussonville.

De allí al Metropolitan. ¡Adiós, hermosos Courbet, mujeres opulentas y desnudas que evocáis la giganta de Baudelaire; Corot, el de la manera suave, exquisita, que pintas como se soñaría escribir! Vamos del retrato de Madame Manet al de madame Charpentier, y no podemos abandonar ese admirable Degas donde una mujer triste, modesta, vestida de "beige", está sentada junto a un ramo de flores gloriosas y desbordantes.


                                                
                           VELÁZQUEZ. Felipe IV de Fraga,1644.133 x 95 cm. C. FRICK. N.Y.


LA PREGUNTA:Esta página del Diario en Nueva York de Émile Herzog, conocido como  André Maurois,está llena de emociones.Desde el año 40 ha estado en Estados Unidos, para salvar la vida por su condición de judío, y ahora que ha terminado la ocupación nazi  y la guerra, se dispone a volver a su patria.
Y un domingo por la mañana, como habrá hecho tantas veces vuelve, pero esta vez a despedirse, a dos grandes museos: uno gigantesco, el Metropolitan, y otro casi recoleto , instalado en la que fue  mansión de los Frick, el magnate del acero y mecenas,al otro lado de la Quinta Avenida.
Es una despedida ,y aunque sólo va nombrando pintores, y algunas obras,y hace una referencia a los amarillos prodigiosos de Veermer, lo que nombra cae al suelo, pesado, como "pérdida" ;sabe que tardará en volverlos a ver o que ya no los verá, allí, nunca. 
Pero hay que volver a la Frick porque entre  los  cuadros y autores que nombra se echa en falta un Velázquez  impresionante,el retrato de Felipe IV de Fraga.  ¿Cómo no ha podido impactar a Maurois? Pero, si se piensa...tampoco nombra el autorretrato de Rembrandt,  tan monumental que  se expande por la sala  y no puede pasar desapercibido...tal vez no estuvieran  todavía en la Colección ...
Mientras, se busca rápidamente en Google a la mujer en "beige" de Degas,a quien no se recuerda, y ahí está, con su tristeza y sus flores desbordantes, la obra de un Degas joven que todavía no es Degas, que está conquistando su propia sutileza...



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